Lunes, 4 de septiembre de 2004
LA ASOCIACIÓN ECOLOGISTA PROMUEVE LA CULTURA AGRARIA
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| El bosque Ridimoas cuenta con una superficie de 250
hectáreas protegidas. /
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A. Ferradás / O RIBEIRO
La asociación ecologista Ridimoas, de Beade, continúa trabajando en la protección del ecosistema natural. Este verano su labor se intensificó debido a que ha sido "el más árido y el peor desde que tenemos el bosque Ridimoas", asegura su presidente Pablo Rodríguez, quien no descarta que esta situación se vuelva a equilibrar en lo que queda del presente ejercicio.
Mientras que el buen tiempo es bien recibido por quienes están inmersos estos días en las labores de vendimia -tanto por la comodidad que ello representa como por el grado de sanidad y maduración que obtiene la uva-, el resto de la vegetación no resulta tan beneficiada. Así, la asociación Ridimoas, fundada en 1988, ha tenido este verano que regar una vez a la semana muchos pequeños árboles de su bosque protegido, y poner incluso bebederos porque los manantiales y fuentes están secos desde el mes de julio.
Ante este atípico verano, Pablo Rodríguez señala que "al bosque Ridimoas no le ha afectado mucho, pero al resto de la repoblación en algunos puntos sí". Cabe destacar, en este sentido, que la asociación dispone de 250 hectáreas de bosque.
Pero no sólo la falta de agua afecta al ecosistema de Ridimoas y del resto de la comarca y de Galicia, sino también la pérdida de habitantes. Según el presidente de esta asociación ecologista, "la cultura agraria de esta comunidad autónoma se ha derrumbado y el bosque se resiente".
Ello lo explica en base a que "el bosque en Galicia produce más de lo que se le extrae, y por eso arde. El monte bajo es muy alto y no hay animales suficientes que mantengan el equilibrio", dice.
Además, señala que "si el hombre no aprovecha lo que produce el ecosistema para contribuir a su reequilibrio, el monte se quema de forma destructiva y no civilizada". Esta realidad es consecuencia, según Rodríguez, de la pérdida de habitantes en los pueblos, "lo que afecta a todo el ecosistema gallego, ya que falta el aprovechamiento tradicional de los bosques".
Y aunque este verano destaca por ser seco y árido, Ridimoas no descarta que la situación pueda recuperar su equilibrio en lo que resta de año.