AURORA
SOLA - VerÍN
La construcción de un parque eólico en el municipio de
Cualedro, y el malestar de los vecinos del pueblo de Vilela, por
las molestias, que dicen, les causan las obras y la falta de una
compensación, fue ayer el motivo de una reunión que se celebró
en el concello de Cualedro.
Los vecinos de Vilela protagonizaron ya múltiples protestas
y denuncias por la situación generada por la construcción del
parque eólico en la sierra de O Larouco.
Estos vecinos se reunieron ayer con representantes del
gobierno municipal, de la empresa que se encarga de las obras y
con el delegado de Agricultura, Manuel López Casas que hará de
mediador en el conflicto.
El problema surgió cuando comenzó la construcción del
parque eólico, levantado en montes comunales de los pueblos de
A Xironda, Saceda, Pedrosa y Lucenza, todos ellos pertenecientes
al municipio de Cualedro. Pueblos que vieron una compensación
económica por la ocupación de los terrenos.
Sin embargo, para acceder a la sierra de O Larouco, en donde
se construye el parque, la empresa constructora, utiliza caminos
de la concentración parcelaria del pueblo de Vilela, aunque con
los vecinos de esta localidad, no hubo ningún tipo de negociación
ni indemnización, una actitud que indignó a los ciudadanos de
este pueblo por considerarse los más perjudicados y que motivo
el inicio de movilizaciones y denuncias que dicen no pararán
hasta que se les dé la razón.
"No nos vamos a cruzar de brazos"
Los vecinos de Vilela aseguran que los camiones de la empresa
constructora del parque eólico, les destrozaron los caminos,
les resulta díficil acceder a algunas fincas y las obras
convirtieron al pueblo algunos días, en una auténtica nube de
polvo lo que les provocó un deterioro importante en los
cultivos.
Aseguran además los vecinos que lo tuvieron difícil para
que las vacas y ovejas, pudieran pacer en los prados y en el
monte porque todo estaba cubierto de una capa de polvo, por lo
que para estos lugareños, las obras les supusieron perdidas
económicas importantes y piden una compensación.
Belén Fernández, una de las vecinas del pueblo aseguraba
que "estamos dispuestos a llegar a donde haga falta, y que
no piensen que porque ahora van a terminar la primera fase,
nosotros no vamos a quedarnos cruzados de brazos, vamos a seguir
luchando aunque esto dure cinco, seis o diez años".