g.m.p.
- o morrazo
Un macroparque eólico mejor que dos miniparques. Las buenas
condiciones de viento que se registran en los montes de la
comarca pretenden ser aprovechadas por las empresas energéticas,
una de las cuales ya ha propuesto a los concellos de Bueu,
Cangas y Moaña tramitar estas instalaciones. En principio se
barajó la posibilidad de habilitar un "parque eólico
singular", de pequeñas dimensiones, en cada municipio,
aunque los promotores intentan ahora negociar la unión de, al
menos, dos de ellos para construir uno mayor. El monte
Liboreiro, entre Cangas y Bueu, es la principal opción que se
baraja para ubicarlo, debido a su equidistancia de ambos núcleos
y la proximidad a la zona industrial de A Portela, con lo que
podría contribuir a su suministro.
La iniciativa comenzó a barajarse el pasado año, al amparo
de una nueva normativa que pretende impulsar las energías
alternativas y subvenciona las inversiones en este campo. Entre
otras compañías, Fomento de Energías Renovables (Fersa)
remitió dossieres informativos a los alcaldes exponiéndole las
características y condiciones de las obras, así como la
disposición de llevarlas a cabo. Eso sí, siempre que las
mediciones de viento en la zona ofrezcan resultados
satisfactorios.
El parque eólico conjunto contaría con ocho aerogeneradores
de 52 metros de diámetro de rotor y una potencia individual
aproximada de 750 kilowatios, lo que sumaría una potencia
global de seis megawatios. Su construcción necesita de una
inversión próxima a los seis millones de euros y una
rentabilidad aproximada de 250.000 euros anuales.
La puesta en marcha de los parques eólicos necesitan el
visto bueno de los alcaldes, que hasta ahora no han dado pasos
hacia ese compromiso. En Moaña, el "protocolo de
intenciones" descansa en los cajones de los archivos; en
Bueu, el gobierno se han mantenido escépticos sobre esta opción
y, en Cangas, los documentos fueron supervisados por el
secretario, si bien las dudas sobre la ubicación idónea y,
sobre todo, la aceptación social de los aerogeneradores -debido
al impacto visual y acústico de dichas torretas- han impedido
que se tome una decisión definitiva.
Un "pastel" que se reparte entre concellos,
Xunta y empresas
Si los concellos dicen "sí" a la iniciativa,
entrarían a formar parte de una sociedad con participación
mayoritaria. En el caso concreto de la propuesta de Fersa,
controlarían más de la mitad del capital social (el 51 por
ciento). La Xunta, a través del Instituto Enerxético de
Galicia (Inega) contribuiría con otro cinco por ciento,
quedando el porcentaje restante en manos de Fersa (que está
participada, al menos, por tres empresas privadas: Hidroeléctrica
Galaico-Portuguesa, Cotecno y Enviroil).
Una parte de la energía será para el autoconsumo
Si los molinos echan a andar en los montes de la comarca, una
parte de la energía producida se destinará al autoconsumo. Al
principio, casi como una alternativa simbólica a las energías
tradicionales, pero, cuando alcancen el pleno rendimiento, estos
aerogeneradores podrían suministrar hasta el 20% de la energía
necesaria para abastecer a los municipios. Una parte de ella, en
condiciones especialmente ventajosas para el futuro parque
empresarial y para los concellos implicados.