El Diario Digital

Viernes, 20 de Enero de 2006

Número 2011
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La directiva subraya la legalidad de la expropiación del monte de Meis
F. Salgado
  La expropiación de una superficie de 265.000 metros cuadrados en el monte de Meis está promovida desde el Concello y encaja plenamente en la legalidad. La presidenta de la Comunidade de Montes, Peregrina Martínez, subraya que la directiva nunca podría adoptar esta determinación, pero el concello sí tiene la potestad, al tiempo que pregunta porqué quienes ahora la ponen en cuestión no se pronunciaron ante la asamblea. Aquel día nadie votó en contra y sólo cinco se abstuvieron, recuerda.
La reforma del Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXPM) que convirtió en urbanizable un suelo que era monte común, en 2003, no se realizó a escondidas, como aseguran, sino que siguió todos los pasos que marca la ley. “Lo que pasa es que la gente no se molesta, porque cuando hay una reforma está expuesta, pero si uno no se molesta en mirala es muy fácil decir después que no fue así”, responde.
De los 141 comuneros, 95 dijeron sí a la expropiación, partiendo de un precio por metro cuadrado de doce euros que podría aumentar en función de las ofertas que se presenten. La presidenta entiende que es una tasación correcta puesto que se trata de una parcela en medio del monte en la que será preciso instalar todos los servicios.
“No vamos a tirar lo que tenemos”, advierte, pero cree que la comunidad saldrá beneficiada porque se trata de una zona escasamente productiva, como lo acredita el hecho de que los pinos plantados hace tres décadas no hubiesen alcanzado la altura media, y todavía disponen de 310.000 metros cuadrados. Martínez sostiene que la propiedad comunitaria sería casi el doble si quienes explotan fincas tuviesen que acreditar documentalmente que son los dueños. En este grupo figuran los críticos, y, de ser así, la Comunidade de Montes de Meis contaría con 510.000 metros cuadrados, precisa.
La urbanización residencial a construir, compuesta por chalés, viviendas adosadas y zonas comerciales, deportivas y verdes, supondrá un beneficio para la parroquia, vaticina, como también repercute positivamente el alquiler de una parte del monte para la plantación de vino (sietes puestos de trabajo, indica), así como otros tantos que se ocupan durante ocho meses por año en los cuidados del monte.