Elena
Gallego / BUEU
Los agricultores de Bueu se enfrentan un año más a los
graves daños que los jabalíes ocasionan en sus plantaciones de
maíz impotentes, según dicen, ante la nula colaboración que
la Administración autonómica y la sociedad de cazadores de
Bueu les prestan para proteger sus campos de esta devastadora
presencia.
De nada sirve la vigilancia que los vecinos de A Portela y
Meiro ejercen sobre sus cultivos. Aprovechando la oscuridad
nocturna los animales se internan en las fincas en las que
madura el cereal, para comer el maíz. Además, una gran parte
de los daños que ocasionan en las plantaciones se producen
cuando los jabalíes excavan para enterrar una parte de las
mazorcas en el campo, que regresarán a buscar una vez
fermentadas.
En otros puntos de Galicia se ha demostrado la eficacia que
los pastores eléctricos tienen a la hora de evitar el acceso de
los puercos salvajes a las fincas, pero el coste de su instalación
desanima a los agricultores de Bueu. Algunos vecinos que sufren
destrozos en sus cosechas año tras año se plantean dejar las
fincas "a monte" para evitar estos disgustos y los daños
económicos que sufren, que la Consellería de Medio Ambiente se
niega a indemnizar. El departamento autonómico recuerda que,
según lo establecido en la Lei de Caza de Galicia, corresponde
al Tecor societario de Bueu responder por los daños y lesiones
ocasionados por especies cinegéticas procedentes de esos
terrenos.
Los afectados por los daños del jabalí tratan ahora de
reunirse con los responsables del tecor para buscar una solución
conjunta que evite mayores problemas.
Victoria Martínez, de la Asociación Sociocultural de Meiro,
asegura que "cada vez trabaja menos gente, porque no
quieren plantar maíz para el jabalí. El ciclo dura todo un año,
desde el mes de abril en que se siembra hasta el de octubre.
Cuando ves que las mazorcas están madurando, listas para
recoger, un buen día te encuentras todo tu trabajo por los
suelos y se te cae el alma a los pies".
Añade que la labor educativa que se pretende realizar en
torno al millo corvo se encuentra en peligro, tras los últimos
destrozos sufridos.
En paises como Francia se realiza la plantación intencionada
de maíz en el bosque, especialmente destinado a su consumo por
los puercos, para evitar su acceso a zonas habitadas. Los jabalíes
que campan por la comarca se desplazan a las aldeas en busca de
alimento que no hallan en su medio natural. Su presencia ha sido
detectada en Chans, correteando entre las viviendas en más de
una ocasión.