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LOS
SINDICATOS DENUNCIAN LA DESPROTECCIÓN DE LOS AGRICULTORES
FRENTE A LA DEJADEZ DE LA XUNTA
La
oficina agraria de Lalín tramita daños del jabalí, pero no
hay ayudas
Xoel
Ben / deza
Los recientes destrozos provocados por el jabalí esta
semana en Dozón, Silleda y Cruces, principalmente han vuelto
a poner en pie de guerra a los agricultores de la comarca. El
ataque a los cultivos de maíz que año tras año se viene
repitiendo en todo el Deza no parece remitir según las
numerosas quejas que están recibiendo los distintos sindicatos
agrarios y la oficina municipal agraria. En Dozón, José
Presas, presidente de la Cooperativa Gandeira do Sixto se
muestra preocupado porque al jabalí no lo detiene nadie y la
Xunta no quiere correr con los gastos de los desperfectos
causados. "Teño unha finca aclara Presas onde o xabarín
lévame destrozado máis dun tractor de millo e véxome sen nengún
tipo de apoio porque Medio Ambiente non quere pagar e os
cazadores tampouco". La desesperanza de José es compartida
por labradores de Silleda y de Cruces, donde los ataques se
saldan con una media de tres "ferrados" inservibles a
cada agricultor.
En Lalín, el concello, desde la oficina agraria únicamente
se presta a tramitar la denuncia por daño patrimonial. Esta,
según la vigente normativa no sirve para reclamar ningún tipo
de ayuda puesto que la Consellería de Medio Ambiente dice no
ser responsable. Así, el cometido de esta oficina agraria es
informar de los daños para que un guardia forestal los
cuantifique. Para Unións Agrarias el papel que tendría que
desempeñar esta oficina sería el de ayudar jurídicamente,
poniendo los abogados del concello a disposición de los
labradores.
Por su parte Medio Ambiente afirma que pagará sólo los daños
que causa el lobo. Ya que el control del jabalí, al igual que
el de los corzos, como especies cinegéticas que son
corresponde a los tecores (antiguos cotos de caza). Con esta
tesitura los afectados se encuentran enfrentados a sus propios
vecinos, miembros estas sociedades. Los cazadores se defienden
de esta responsabilidad acusando a la Xunta de falta de prevención
para gestionar las manadas de jabalíes. Estas, señalan, serían
más controlables si la delegación de Medio Ambiente autorizase
un mayor número de batidas. Román Santalla, secretario de Unións
Agrarias recuerda a esta delegación que en los últimos cinco años
únicamente en agosto de 2002 se permitió una batida. Santalla
se pregunta por qué culpan a los Tecores cuando nada les
permiten hacer y añade: "Ao final quen perde é o
labrego".
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El
teléfono de la delegación, inservible
El
número 986 805 438 de la Delegación de Medio Ambiente
en Pontevedra es un curioso caso de desinformación. Si
cualquier afectado intenta llamar para denunciar los daños
ocasionados se puede encontrar con la cómica situación
de que la respuesta sea que el funcionario que lo
atiende está de vacaciones o incluso que en ese número
no se gestionan ningún tipo de ayudas, lo cual es
cierto, porque la consellería únicamente cuantifica. Y
eso con suerte, porque en muchas ocasiones ni se
atiende. Desde la oficina agraria de Lalín se insiste
en que este teléfono sí que es atendido y es allí
donde se recogen los datos de los daños causados por el
jabalí. En cualquier caso sólo los datos, porque hasta
el momento la Consellería de Medio Ambiente declina su
responsabilidad en este asunto, achacando la misma a los
Tecores.
El SLG subraya la inviabilidad de los seguros
Hasta el momento, las propuestas de la Consellería
se basan en recomendar que los tecores aseguren sus
cotos y los labradores las explotaciones. Para el
Sindicato Labrego Galego, según un informe hecho público
ayer, estas medidas son inviables, sin solucionar el
problema. El SLG explica que las compañías no aseguran
las múltiples parcelas de los agricultores pequeñas
en su mayoría. En el caso de los Tecores las
aseguradoras cubren los daños ocasionados por los
accidentes de tráfico pero no la responsabilidad civil
de los perjuicios causados en las explotaciones
ganaderas. De este modo el sindicato reivindica que la
Xunta se haga cargo de estos daños creando un fondo de
compensación costeado con el dinero recaudado por las
licencias de pesca (más de dos millones de Euros
anuales). Pide también la creación de una comisión
evaluadora.
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