REDACCIÓN
- a estrada
Los ganaderos de Codeseda ya no pueden asumir las pérdidas
ocasionadas por el jabalí en sus fincas de maíz y hierba, según
explicó ayer Emérita Pego, vecina del lugar de Fontenlo. Esta
pequeña ganadera asegura que el jabalí le ha ocasionado
importantes destrozos en dos fincas de maíz y en un prado húmedo,
lo que repercute muy negativamente en su economía al incidir en
la producción lechera de sus vacas y destrozar parte del
alimento que destina habitualmente a sus animales domésticos.
Según explica, en esta ocasión todavía no ha denunciado
los hechos porque teme que suceda "o mesmo que tódolos
anos: ante as denuncias dannos a calada por resposta e só
respostan os cazadores facendo unha batida, cando tódolos xabaríns
que poden matar nun ano xa os trae unha femia sola nun mesmo
parto".
En su opinión, cabe estar agradecido a los cazadores pero
"as autoridades competentes deben darnos unha solución ás
perdas que sufrimos ano tras ano". En su opinión, la
naturaleza y la fauna son altamente positivos pero cabe
preguntarse "qué é primeiro: dar de comer a esos animales
ou comer nós". En este sentido, Emérita Pego pide que
"Medio Ambiente ou a quen corresponda se poña en contacto
comigo e me dé unha resposta". "Se nos queren
arrenda-los terreos que fagan unha oferta pero o que non pode
ser é que por culpa de que os xabaríns nos comen os froitos
das nosas colleitas teñamos que facer guardia toda a noite para
tornalos", concluye.
Al igual que Emérita Pego, también otros vecinos de
Codeseda han sufrido cuantiosos daños en sus cultivos desde
principios de agosto. Éste es el caso de Josefa Lorenzo Sieiro,
que ya perdió a estas alturas de septiembre dos tercios de su
cosecha de maíz, que ronda los 4.690 metros cuadrados de
extensión. Hasta tal punto llega su desesperación e impotencia
ante los ataques del jabalí que se plantea dejar de sembrar maíz
en años venideros.