Lunes 8 de marzo de 2004

Despoblar el rural no necesita de una ley. Por José Martínez Couselo

L\a Ley de Ordenación Urbanística y de Protección Rural de Galicia de 2002 no debió haber nacido. Porque no se necesita una ley cuando en su tramitación no acepta ni sugerencias de profesionales competentes.

      Si hay una geografía urbana y otra rural, no conviene meter todo en el mismo saco. La protección del medio rural no tiene nada que ver con la ordenación urbanística. Cuando promulgada comenzaron a manifestarse los damnificados, en vez de circulares aclaratorias debió enviarse al Parlamento un proyecto de ley de un solo artículo para derogarla y dejar las cosas en la situación anterior. Porque esta ley modifica la estructuración territorial de Galicia, acentúa la despoblación rural, cambia el derecho sucesorio, dificulta las explotaciones mineras, etc. ¿En qué cabeza cabe que las viviendas rurales sean de bajo y planta y en zonas sin pendientes? Una ley de protección rural que no dedica ni una línea a mantener las tierras de interés agrícola de primera categoría enseña el pelo de la dehesa. ¿A dónde nos lleva una ley que exige 5.000 metros cuadrados para instalar una nueva explotación o que requiere 4.000 para la construcción de una vivienda en suelo rústico?

      Las administraciones públicas construyen hospitales, centros educativos o juzgados de ladrillo que ocultan con un pobre recebo y una pintura de mala calidad, ¡una pena!, sin embargo, exigen que las viviendas y las cuadras rurales sean de materiales nobles (granito, pizarra, etc).

      Para echar la gente del campo no hace falta una ley. Así que sin prisa pero sin pausa a preparar textos inteligentes para una nueva ley del suelo y para una ley nueva de protección rural.

      jmcouselo@elcorreogallego.es