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| Ataque de la procesionaria del
pino en la provincia de Ourense. /. iñaki osorio |
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Afecta a las zonas de Avión, O Ribeiro, O
Carballiño, O Irixo, Cartelle, Celanova, Monterrei y Valdeorras.
X.M. del Caño / OURENSE
La procesionaria del pino ataca a centenares de hectáreas de arbolado en
distintas comarcas de la provincia de Ourense, con lo que pone en
peligro numerosos ejemplares, al persistir una situación de clima seco y
caluroso que favorece su proliferación, sin que se haya realizado ningún
tratamiento para atajar el problema por falta de presupuesto.
El jefe de la sección de fitopatología del Centro de Investigaciones
Forestales de Lourizán, Francisco de Ana Magán, confirma que el ataque
"es importantísimo", afectando a las zonas de Avión, O Ribeiro, O
Carballiño, O Irixo, Cartelle, Celanova, Bande, Monterrei y Valdeorras,
"donde se ven muy bien los blancos bolsones".
Varios años
La procesionaria "come las acículas del pino, las hojas, por lo que el
árbol queda debilitado, sobre todo en una situación como la actual, en
la que se acumulan ya varios años de sequía y altas temperaturas. Y lo
más grave es que ante este problema el árbol queda en un estado de gran
vulnerabilidad, ante el ataque de otros insectos que actúen directamente
sobre la madera. A perro flaco, todo son pulgas".
En la actualidad, la procesionaria "está comiendo con mucha fuerza las
hojas de los pinos, porque se encuentra en la cuarta fase, casi en la
quinta. Ahora es cuando están más gordas y más grandes, por lo que
tienen mayor necesidad de comer", antes de ocultarse en la tierra, para
convertirse finalmente en mariposas, que vuelan en el mes de julio. Y
ponen de nuevo los huevos en las acículas de los pinos, tras aparearse.
En estos momentos se puede ver la procesionaria colgada en el pino, en
bolsas blancas.
De Ana Magán explica que se trata de una plaga muy mediterránea, que
ataca con mayor intensidad en años de poca lluvia y altas temperaturas.
Por lo tanto, "cuanto más al sur de Galicia, más fuerte es el ataque".
La procesionaria aparece en el mes de agosto, se entierra en febrero o
marzo -se empieza a enterrar ahora-, y vuelve aparecer en el mes de
junio, en forma de mariposa.
Insecticidas
Para combatir la plaga, cada tres años se hacen tratamientos con
insecticidas, que pueden ser de contacto o digestivos. Y se realiza un
tercer tratamiento, que le afecta a la quitina, operando sobre la capa
que les da consistencia y las protege. "Cuando le aplican ciertos
insecticidas, no es capaz de formar la quitina, con lo que no puede
continuar su ciclo vital y muere".
Es conveniente aplicar el insecticida en el mismo mes del nacimiento de
las orugas, mediante tratamientos aéreos, globos o dirigibles. Los
dirigibles, que se pueden controlar por radio, tienen la ventaja de que
sólo actúan sobre las zonas afectadas, por lo que generan menor impacto
ambiental. "Van soltando el producto, donde realmente hay ataque".
De Ana Magán explica que los productos que se utilizan actualmente para
combatir la procesionaria "no afectan al resto de la fauna. Y se aplican
en momentos en los que no están volando otros insectos, como a última
hora de la tarde o al amanecer, para que no perjudique a las abejas y a
otros animales".
Mediante este sistema, se ahorra producto y se genera un menor impacto
ecológico. El coste se sitúa en torno a los 36 o a los 42 euros por
hectárea.
Las campañas suele promoverlas la administración gallega, porque afectan
a todo el monte. "Lamentablemente, en los últimos años no hubo dinero
para el tratamiento de la procesionaria, con lo que se agravó el
problema: muchos árboles se secan, mientras que otros dejan de producir
madera".
Los mejores tratamientos se pueden hacer en los meses de agosto y
septiembre, pero con excepciones. En algunas ocasiones hay que actuar en
zonas determinadas, fuera de época, "porque cuando el insecto hace la
procesión por el suelo, si se le molesta, suelta una especie de dardos
muy pequeños, que generan importantes urticarias".
En alguna ocasión, cuando un perro intentó atacar a la procesionaria,
los insectos consiguieron cortar la lengua del perro, mediante el
lanzamiento de dardos, explica de Ana Magán.
De Ana Magán reivindica que la administración autonómica apruebe un
presupuesto para poder tratar el problema durante el próximo verano, en
los meses de agosto y septiembre.
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