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| FOTO:gallego |
| Setas criadas y
envasadas en Galicia en la reciente muestra de Forestalia
celebrada en Pontevedra |
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| Malos
tiempos para las setas |
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| a.arnáiz • lugo |
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La comunidad
gallega es uno de los paraísos micológicos de España según los
expertos. De acuerdo con los estudios de los especialistas, en
Galicia pueden encontrarse un total de 1.400 especies diferentes
de setas, de las cuales alrededor de medio millar están
presentes en los bosques de la geografía lucense.
Las setas son un recurso que, pese al interés despertado en las
dos últimas décadas, todavía está en pañales en Galicia. Gracias
a la labor de las asociaciones de micólogos, comenzó a
aprovecharse este producto silvícola que, generosamente, brotaba
en nuestros bosques y praderías tras las primeras lluvias de
octubre y al que, salvo contadas excepciones, no se prestaba
mucha atención, por la micofobia existente en nuestra sociedad.
Gracias a esa labor informativa y formativa de las agrupaciones
micológicas gallegas, desde hace una década los hongos se han
recuperado en buena medida para la gastronomía y también como un
recurso silvícola que produce beneficios contantes y sonantes.
Así, de la casi completa indiferencia se pasó, en algunas zonas
de Galicia, a la rapiña del monte en busca de hongos para su
venta a las envasadoras de este producto, con una alta demanda
en comunidades como País Vasco, Madrid o Barcelona y en países
del extranjero.
El peor año que se recuerda
Expertos en micología, recolectores y firmas comerciales
coinciden en señalar que los buenos tiempos de las setas parecen
estar acabando y en los últimos cinco años el número de especies
comestibles está registrando un preocupante descenso, que afecta
al negocio.
La campaña del pasado año ha sido, con diferencia, la peor en
muchos años en toda Galicia. En el caso de la provincia de Lugo,
zona donde se localizan empresas dedicadas al envasado de setas
al natural y congeladas, aseguran que la última cosecha ha sido
la peor de la historia.
Ángel Gracia, responsable de la firma aragonesa Champi Osca,
asentada en el municipio lugués de O Corgo, aseguró a esta
redacción que, en un año normal, su empresa recoge entre sesenta
y setenta toneladas de setas comestibles. Subrayó que en la
temporada pasada "tan sólo entró en nuestros almacenes el 35 por
ciento de la cosecha de un año normal y con peor calidad".
Ángel Gracia achaca esta situación a los desajustes climáticos
que se están dando en los últimos años, que en el pasado fueron
demasiado anormales, con pocas lluvias, lo que incide
directamente en la cosecha de hongos y en su calidad.
Una situación similar vivió la firma Arotz, ubicada en
Monterroso. En este caso, la empresa dedicada a la
comercialización de setas recoge en una temporada normal unos
150.000 kilos de hongos comestibles, pero este año no llegó a
los 30.000 kilos.
La climatología anómala que se registró el pasado otoño es
también la causa apuntada desde esta empresa para explicar esta
caída en la producción de un pujante sector.
Los micólogos, preocupados
Lois Dapena Méndez, experto micólogo de la Asociación Os
Lactouros de Lemos, achaca el paulatino descenso en la
producción de setas en los bosques gallegos al cambio climático
que vivimos.
Dapena, preocupado por esta situación, ratifica que la pasada
campaña ha sido "muy mala, la peor que recuerdo en la última
década". La escasez de lluvias en otoño, calores fuera de época
y las fuertes heladas "han sido decisivos en la floración
atípica de la pasada cosecha", aseguró.
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| Arbolado
micorrizado |
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La silvicultura, el
aprovechamiento de los productos que brotan en nuestros montes
asociados a los árboles, es una de las alternativas económicas
que han elegido en el pequeño y deprimido municipio ourensano de
Larouco.
Este Ayuntamiento, con el objetivo de recuperar el monte comunal
que posee, con la colaboración de la escuela de agricultura
ecológica de Vilasantar, en A Coruña, ensaya un proyecto pionero
en Galicia, consistente en la plantación de castaños
micorrizados, una especie productora de castañas y setas. La
micorrización consiste, básicamente, en introducir en la planta
un híbrido para que el castaño produzca también hongos. En esta
experiencia, la implantación de las especies micológicas
elegidas fueron el Boletus aereus y el Cantarelus cibarius, muy
apreciados en los mercados gastronómicos.
La producción de estas setas se sumará a la de la castaña, lo
que supone para el agricultor unos ingresos extra, que se
producen en las épocas de primavera y otoño, momentos en los que
se recolectan esos ejemplares de hongos comestibles.
Luis Rodríguez, técnico de la empresa Rudecás, que lleva a cabo
en su vivero experiencias de micorrización, en la presentación
de este ensayo subrayó que este proceso se puede realizar en
cualquier castaño, aunque los resultados en un ejemplar adulto
son más rápidos. En este caso, lo habitual es que se pueda
obtener una cosecha de setas a los dos años de implantado el
híbrido. En los árboles más jóvenes hay que esperar de seis a
siete años.
El técnico de Rudecás explicó que la idea es crear un árbol que
tenga doble producción para un mayor rendimiento económico. Las
experiencias en castaños adultos realizadas por esta firma han
dado como resultado una producción de unos trescientos kilos de
setas por hectárea a los seis años. A una media de 10 euros el
kilo de setas, precio de mercado, representan unos ingresos
extra de tres mil euros por hectárea arbolada de castaño en la
economía de un agricultor. |
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