Martes 1 de Marzo de 2005

 

FOTO:gallego
Setas criadas y envasadas en Galicia en la reciente muestra de Forestalia celebrada en Pontevedra
Malos tiempos para las setas
 
 
 
a.arnáiz • lugo
 
La comunidad gallega es uno de los paraísos micológicos de España según los expertos. De acuerdo con los estudios de los especialistas, en Galicia pueden encontrarse un total de 1.400 especies diferentes de setas, de las cuales alrededor de medio millar están presentes en los bosques de la geografía lucense.

Las setas son un recurso que, pese al interés despertado en las dos últimas décadas, todavía está en pañales en Galicia. Gracias a la labor de las asociaciones de micólogos, comenzó a aprovecharse este producto silvícola que, generosamente, brotaba en nuestros bosques y praderías tras las primeras lluvias de octubre y al que, salvo contadas excepciones, no se prestaba mucha atención, por la micofobia existente en nuestra sociedad.

Gracias a esa labor informativa y formativa de las agrupaciones micológicas gallegas, desde hace una década los hongos se han recuperado en buena medida para la gastronomía y también como un recurso silvícola que produce beneficios contantes y sonantes. Así, de la casi completa indiferencia se pasó, en algunas zonas de Galicia, a la rapiña del monte en busca de hongos para su venta a las envasadoras de este producto, con una alta demanda en comunidades como País Vasco, Madrid o Barcelona y en países del extranjero.

El peor año que se recuerda

Expertos en micología, recolectores y firmas comerciales coinciden en señalar que los buenos tiempos de las setas parecen estar acabando y en los últimos cinco años el número de especies comestibles está registrando un preocupante descenso, que afecta al negocio.

La campaña del pasado año ha sido, con diferencia, la peor en muchos años en toda Galicia. En el caso de la provincia de Lugo, zona donde se localizan empresas dedicadas al envasado de setas al natural y congeladas, aseguran que la última cosecha ha sido la peor de la historia.

Ángel Gracia, responsable de la firma aragonesa Champi Osca, asentada en el municipio lugués de O Corgo, aseguró a esta redacción que, en un año normal, su empresa recoge entre sesenta y setenta toneladas de setas comestibles. Subrayó que en la temporada pasada "tan sólo entró en nuestros almacenes el 35 por ciento de la cosecha de un año normal y con peor calidad".

Ángel Gracia achaca esta situación a los desajustes climáticos que se están dando en los últimos años, que en el pasado fueron demasiado anormales, con pocas lluvias, lo que incide directamente en la cosecha de hongos y en su calidad.

Una situación similar vivió la firma Arotz, ubicada en Monterroso. En este caso, la empresa dedicada a la comercialización de setas recoge en una temporada normal unos 150.000 kilos de hongos comestibles, pero este año no llegó a los 30.000 kilos.

La climatología anómala que se registró el pasado otoño es también la causa apuntada desde esta empresa para explicar esta caída en la producción de un pujante sector.

Los micólogos, preocupados

Lois Dapena Méndez, experto micólogo de la Asociación Os Lactouros de Lemos, achaca el paulatino descenso en la producción de setas en los bosques gallegos al cambio climático que vivimos.

Dapena, preocupado por esta situación, ratifica que la pasada campaña ha sido "muy mala, la peor que recuerdo en la última década". La escasez de lluvias en otoño, calores fuera de época y las fuertes heladas "han sido decisivos en la floración atípica de la pasada cosecha", aseguró.



 
  
Arbolado micorrizado
 
 
 
La silvicultura, el aprovechamiento de los productos que brotan en nuestros montes asociados a los árboles, es una de las alternativas económicas que han elegido en el pequeño y deprimido municipio ourensano de Larouco.

Este Ayuntamiento, con el objetivo de recuperar el monte comunal que posee, con la colaboración de la escuela de agricultura ecológica de Vilasantar, en A Coruña, ensaya un proyecto pionero en Galicia, consistente en la plantación de castaños micorrizados, una especie productora de castañas y setas. La micorrización consiste, básicamente, en introducir en la planta un híbrido para que el castaño produzca también hongos. En esta experiencia, la implantación de las especies micológicas elegidas fueron el Boletus aereus y el Cantarelus cibarius, muy apreciados en los mercados gastronómicos.

La producción de estas setas se sumará a la de la castaña, lo que supone para el agricultor unos ingresos extra, que se producen en las épocas de primavera y otoño, momentos en los que se recolectan esos ejemplares de hongos comestibles.

Luis Rodríguez, técnico de la empresa Rudecás, que lleva a cabo en su vivero experiencias de micorrización, en la presentación de este ensayo subrayó que este proceso se puede realizar en cualquier castaño, aunque los resultados en un ejemplar adulto son más rápidos. En este caso, lo habitual es que se pueda obtener una cosecha de setas a los dos años de implantado el híbrido. En los árboles más jóvenes hay que esperar de seis a siete años.

El técnico de Rudecás explicó que la idea es crear un árbol que tenga doble producción para un mayor rendimiento económico. Las experiencias en castaños adultos realizadas por esta firma han dado como resultado una producción de unos trescientos kilos de setas por hectárea a los seis años. A una media de 10 euros el kilo de setas, precio de mercado, representan unos ingresos extra de tres mil euros por hectárea arbolada de castaño en la economía de un agricultor.