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El terreno en el que se ha talado el
arbolado y se ha removido la tierra, con la playa de fondo. /
josÉ francisco
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Vecinos, Seprona y BNG denuncian una corta
de árboles "ilegal" en un terreno protegido de Monteferro.
Neli Pillado / NIGRÁN
Las infracciones urbanísticas se han convertido
en una constante en Monteferro. Muros ilegales, edificaciones con más
alturas de las permitidas dan paso ahora a una tala supuestamente ilegal
con movimiento de tierras en una finca del lugar de O Rapón, colindante
con el monte comunal y calificada como "sitio costero sobresaliente de
singular interés forestal y paisajístico" en las normas subsidiarias del
Concello de Nigrán. Las denuncias sobre el asunto se acumulan en las
administraciones local y autonómica.
Numerosos vecinos se quejaron al gobierno local por esta acción
prohibida por la normativa urbanística y ejecutada sin permisos. Lo
hicieron a finales de agosto, pocos días después de la ejecución de los
hechos. Ante tales protestas, el portavoz del grupo municipal del BNG,
David Giráldez, preguntó sobre el asunto en el pleno del pasado 3 de
octubre. Once días más tarde, sin recibir respuesta alguna, el
nacionalista presentó una denuncia por escrito en el registro municipal.
Dicha demanda alude al "atentado ecolóxico" que supone la tala
indiscriminada en una finca de 16.000 metros cuadrados donde "non está
permitida a corta de arbolado que non sexa por entresaca ou mondado",
explica Giráldez. La denuncia insta al ayuntamiento a restituir la
legalidad y a trasladar los hechos denunciados a las consellerías de
Medio Ambiente, Medio Rural y Política Territorial, así como al Seprona
y al Ministerio Fiscal.
Caso omiso
Ha pasado un mes desde la presentación de la demanda y, según asegura
Giráldez, el equipo de gobierno no ha transmitido lo ocurrido a las
consellerías, así que lo hará él mismo la próxima semana.
No será necesario que haga lo propio con el Seprona. Fuentes de la
Guardia Civil aseguran que el servicio ya ha efectuado una denuncia y la
ha trasladado a la Xunta. Tras recibir llamadas de vecinos en agosto,
los agentes se desplazaron a la zona y comprobaron que la tala y el
movimiento de tierras carecían de licencia.
Los hechos preocupan también a la Asociación de Veciños de Panxón, que
ha presentado otra denuncia en el ayuntamiento. Su presidente, Manuel
Doldán, lamenta la agresión a esta zona protegida, pero sobre todo
advierte de que el colectivo "vixiará os movementos na zona". Los
integrantes de la asociación temen que el terreno sea objeto de la
especulación urbanística. Su amplia superficie y su cercanía al SAU-1 lo
convierte en un lugar apetecible para la edificación. "Non queremos que
isto sexa o paraíso dos especuladores", afirma Doldán.
La comunidad de montes se muestra conforme. Su presidente, Manuel
Alejos, entiende que "nunha finca privada pódese facer o que se queira".
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