La
organización no gubernamental Bosques Sin
Fronteras se encuentra estos días en tierras
gallegas para llevar a cabo el proyecto Árboles:
Leyendas Vivas, un trabajo de catalogación,
conservación y divulgación de los árboles más
singulares de nuestro país.
El
proyecto, que cuenta con el apoyo de Repsol YPF,
la Fundación Biodiversidad/Ministerio de Medio
Ambiente y Obra Social Caja Madrid, ha recogido
información de 3.245 árboles repartidos por
todo el Estado, 97 gallegos, de los cuales se ha
realizado una preselección de los más
singulares por su edad, tamaño, historia o
rareza. Junto a ello, se ha hecho una recopilación
de las tradiciones, dichos, leyendas,
acontecimientos e historias que los rodean. Esta
selección se lleva a cabo a través de los catálogos
oficiales existentes en las comunidades autónomas
y a través de una red de colaboradores
distribuidos por toda España que, de forma
desinteresada, aportaron numerosa información.
Las
especies singulares de la comunidad gallega que
han sido preseleccionadas son el carballo, el
castaño, los pinos piñoneros y las sobreiras.
Pero a diferencia de lo que ocurre en otras
comunidades y provincias, en Galicia gran parte
de los ejemplares seleccionados para formar
parte del proyecto lo han sido por la historia y
tradición que los une a las gentes de sus
pueblos, además de por su gran tamaño y
longevidad.
Para esta
visita de una semana, la ONG cuenta con el apoyo
de la Dirección Xeral de Montes e Industrias
Forestais de la Xunta y los agentes forestales
de cada uno de los distritos donde se encuentran
los árboles seleccionados.
El
proyecto fue puesto en marcha en junio de 2002
aunque, en palabras de Susana Domínguez,
directora del proyecto, "la idea ya llevaba
tiempo rondando por la cabeza de los componentes
de la organización''. En estos momentos, el
trabajo se encuentra prácticamente en el tramo
final. "En este año y medio, hemos
recorrido la mayoría de las comunidades españolas.
Ahora sólo nos falta la catalogación de las
especies de Galicia, parte de Cantabria y parte
de los Pirineos'', dice Domínguez.
El equipo
de trabajo está compuesto por un amplio abanico
de expertos en la materia: un historiador, dos
expertos en sanidad vegetal, un fotógrafo, un
ingeniero técnico forestal y dos expertos en la
edad de los árboles.
El
objetivo final del proyecto es elaborar un catálogo
de especies singulares que tenga cobertura legal
y que sea válida a nivel nacional. "Con
los datos recogidos y el análisis detallado de
cada árbol, pretendemos dar a conocer estas
joyas y monumentos vegetales y la historia que
esconden'', concluye Susana Domínguez.