Domingo 4 de julio de 2004

Montes para frenar el éxodo rural. Por José Martínez Couselo

E\l anteproyecto de Ley de Montes de Galicia parece que quiere volver a convertir en problema los montes vecinales en mano común, en adelante, mvmc. Es un error. Cuando los ayuntamientos eran prepotentes intentaron adueñarse de los mvmc, pero una larga jurisprudencia da fé de que perdieron la batalla. Ya la ley de montes de 1957 reconoce la existencia en las provincias de A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra, de montes pertenecientes en mano común a los vecinos de las consuetudinarias demarcaciones parroquiales. El Estatuto de Autonomía establece que Galicia tiene la competencia exclusiva del régimen jurídico de los montes vecinales en mano común. En 1989, el Parlamento gallego aprobó la ley de montes vecinales en mano común, que establece que "son mvmc y se regirán por esta ley los que, con independencia de su origen, sus posibilidades productivas, su aprovechamiento actual y su vocación agraria, pertenezcan a agrupaciones vecinales en su calidad de grupos sociales y no como entidades administrativas, que se vengan aprovechando consuetudinariamente en régimen de comunidad sin asignación de cuotas por los miembros de aquéllas en su condición de vecinos''. Estos montes, superficie media de más de 210 hectáreas, además de árboles y maleza, poseen minerales, viento, caza, setas, etc., lo cual atrae a los cazariquezas.

      Pero ahora tropiezan con la Organización Galega de Comunidades de Montes Veciñais en Man Común y hasta con la Asociación de Amigos.

      Aprendamos del fracaso de la protección rural. Toca dialogar. Hay que frenar el éxodo rural.