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El
ámbito forestal español tiende al aumento de la
biodiversidad
A.
ZALDIBAR |
Galicia
trabaja a remolque en la
restauración y cuidado de sus deteriorados bosques. La
Xunta no comenzó a tener realmente consciencia de la
preocupante situación de uno de los activos más
importantes de nuestra comunidad hasta la elaboración del
Plano Forestal de Galicia, aprobado en 2002. Con todo, las
notas discordantes no tardaron en llegar.El análisis de la
situación forestal en Galicia no se inicia de una manera
concienzuda hasta bien entrada la década de los 90. La
propia evidencia de la potencialidad del sector forestal
gallego desencadenó un proceso de cambio en el enfoque de
la política de nuestros bosques que determinó la necesidad
de una amplia planificación, a largo plazo, en la que
quedará establecido un modelo forestal coherente en el
tiempo. Es, a grandes rasgos, la gestación del Plano
Forestal de Galicia, aprobado por el Parlamento Galego en
1992 con un ambicioso proyecto que finalizaría en el 2032,
versión oficial difundida por la Xunta que no tardaría en
encontrar discrepancias.
En 1995, sólo tres años después de haberse aprobado el
Plan, Roxelio Pérez Moreira, profesor de Edafoloxía de la
Universidade de Santiago, compareció en calidad de experto
asesor de la Asamblea de Grupos Ecoloxistas e Naturalistas
de Galicia ante la Comisión Permanente del Parlamento de
Galicia para el seguimiento forestal.
Según Pérez Moreira, el Plan Forestal gallego está diseñado
básicamente para favorecer los rendimientos productivos
mediante la promoción de monocultivos forestales,
favoreciendo expresamente las masas densas, regulares y
continuas. El profesor de Edafoloxía incide especialmente
en la marginación que sufre la vegetación ‘espontánea’
en los terrenos con una acusada pendiente y la existente en
altitudes superiores a 1.400 metros.
En 1999, el colectivo ecologista Adega denunció que la
superficie de eucalipto en Galicia duplicaba las previsiones
del Plan Forestal cuando no había transcurrido ni la cuarta
parte de su vigencia. La propia Xunta ha reconocido en más
de una ocasión que “la superficie forestal dedicada en
nuestra comunidad al cultivo de eucalipto se ha multiplicado
por cuatro, pasando de 39.000 hectáreas a 177.000 hectáreas”
por lo que el organismo autónomo decidió a mediados del
2000 el fin de las subvenciones del eucalipto.
El libro Economía Ambiental y Sociedade, elaborado por la
sección de Ciencia, Tecnología y Sociedade del Consello da
Cultura Galega, señala que los gallegos estarían conformes
con que se gastara ocho veces más en la conservación de
espacios naturales.
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