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Imagen del monte comunal de
András, en Vilanova. /
iñaki abella
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Los comuneros se quejan del bajo precio al
que venden los árboles. Una tonelada de eucalipto se paga entre 30 y 36
euros.
Anxo Martínez / O SALNÉS
Las factorías de Ence, en Pontevedra, y de Finsa, entre Padrón y
Pontecesures, son los dos principales destinos de la madera que se
produce en los montes mancomunados de O Salnés. Algunas comunidades de
la comarca han llegado a acuerdos estables con una de estas empresas,
aunque en otros casos los comuneros le venden la madera a un
intermediario, que es quien posteriormente aprovisiona a las grandes
fábricas.
Así, Ence es una importante consumidora de eucalipto, que emplean para
hacer pasta de papel. En lo que atañe a Finsa, compran principalmente
pino para la fabricación de tableros.
Pino y eucalipto son precisamente las dos únicas especies arbóreas que
se cultivan en O Salnés a mediana escala con perspectivas comerciales,
pues la madera de otros árboles, como el roble o el castaño pueden
alcanzar precios muy buenos, pero no se encuentran en grandes cantidades
en la comarca.
Un sector diverso
El sector forestal es muy diverso. Desde los propietarios del monte,
hasta los aserraderos en que se cortan y se preparan las tablas que
luego son enviadas a las fábricas de carpintería o de construcción,
existe toda una cadena con la que están relacionados docenas de
empresarios y comunidades de montes.
Fuentes del sector, como José Manuel Fontán, gerente de Maderas Fontán,
considera que si al final se llevan la factoría de Ence lejos de las
Rías Baixas "sería para nosotros un perjuicio muy importante". Fontán
argumenta que la papelera consume diariamente una cantidad ingente de
madera, y que aunque la compren a través de intermediarios su presencia
se nota en la zona.
El presidente de los comuneros de Silván, Raúl Lafuente, no es tan
pesimista, y opina que aunque Ence se traslade a la provincia de A
Coruña "no se notaría, porque seguirían necesitando madera, y nos
pagarían los portes".
Finsa y Ence son dos empresas que en más de una ocasión se han visto
rodeadas por la polémica, debido siempre a cuestiones de tipo
medioambiental, pero quienes venden madera consideran que la
administración tiene que hilar muy fino en este tema. "Hay que tener
cuidado con las industrias porque dan trabajo", manifestó Lafuente.
Precios muy bajos
Una queja unánime en el sector son los bajos precios de la madera. Así,
la cotización media de la tonelada de eucalipto se sitúa entre los 30 y
los 36 euros -un eucalipto puede pesar una tonelada o algo más- mientras
que el precio del pino oscila mucho, según sus condiciones.
Los mejores ejemplares -con más de 20 centímetros de diámetro, de tronco
recto y poco nudoso- pueden cotizarse a unos 60 euros la tonelada -en la
que cabrían dos pinos- aunque también hay ocasiones en que se paga a
menos de 42 euros la tonelada.
El sector se queja de que los precios incluso han bajado con respecto a
los últimos años, pese a que los gastos de explotación y mantenimiento
son mayores.
Algunos comuneros consideran que estos precios se deben a la actuación
de los intermediarios "que son los que le ganan dinero a la madera", en
palabras de Lafuente, mientras que José Manuel Fontán cree que se trata
de una situación propia del mercado. "El eucalipto va barato porque hay
muchísimo, y en cuanto al pino, el gallego no suele ser de buena
calidad".
La llegada de la madera desde países de gran extensión geográfica, con
enormes masas boscosas y capaces de producir árboles de gran interés
comercial, como Rusia o Brasil, significa una dura competencia para los
productores gallegos.
Durante el año pasado se desembarcaron en Vilagarcía 82.200 toneladas de
madera, y se embarcaron 89.500, la mayoría con destino a Finsa.
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