Sábado, 16 de octubre de 2004
F.M. / pontevedra
El presidente del Clúster de la Madera de Galicia, Ricardo García Borregón, defendió ayer en Pontevedra la necesidad de mantener la actividad industrial de Ence en Lourizán. Borregón hizo estas declaraciones en presencia del director de Ence, José Manuel Seoane, durante la presentación del Salón Forestal, de la Madera y del Medio Natural, Forestalia, que se celebrará en el recinto ferial, del 20 al 23 de octubre.
El portavoz de la agrupación que aglutina a las principales empresas productoras, transformadoras y comercializadoras de la madera en Galicia, señaló a Ence como una empresa muy importante en el ramo: "un enorme motor de este sector", dijo, que contribuye a las buenas condiciones de competitividad de los empresarios gallegos de la madera.
"Cualquier incertidumbre en este sentido se ve con preocupación en el sector y esperamos que se vaya aclarando (É) La situación actual es bastante negativa para el sector en su conjunto". Defendió además la permanencia del complejo industrial en su actual emplazamiento y la construcción de la fábrica de papel tisú en la marisma de Lourizán: "Es lo razonable", indicó Borregón.
El sector de la madera en Galicia supone una cadena empresarial que agrupa a 673.000 propietarios forestales, 2.700 Comunidades de Montes, 600 empresas industriales y comercializadoras y 2.400 empresarios autónomos y artesanos. Aglutina a actividades como las extractoras o de aprovechamiento forestal; transformación (aserraderos, chapa, tablero y pasta de celulosa); así como actividades genéricas de creadores del producto, o segunda transformación, como la carpintería, mobiliario, papel y cartón, además de los comercializadores de todos los productos resultantes.
La industria de transformación de la madera de Galicia factura al año alrededor de 1.325 millones de euros, con un número aproximado de 17.000 empleos directos, según los datos de la Xunta. Galicia es la principal exportadora española de semifacturas de madera y sus ventas en el exterior se aproximan a los 180 millones de euros.
García Borregón argumentó la necesidad de la unidad de los empresarios de la madera, frente a las materias primas y los transformadores y comercializadores que surgen en otros continentes.