Viernes 7 de mayo de 2004
| El cluster de la Madera tira para Bruselas. Por José Martínez Couselo |
B\ien nos vendría que el clúster de la Madera de Galicia se transformarse en clúster de Conocimiento. Si no fuera por aquello de prohibido prohibir del mayo francés del 68, sugeriría que se prohibiera soltar dinero público a sindicatos, clúster, fundaciones, etc. Cuesta mucho pagar impuestos, que lo digan los autónomos, para que luego se vayan fuera para gastos gilís. El clúster de la Madera se lleva 381.000 euros, más de 63 millones de los de antes, para montar una oficina en Bruselas y otras menudencias. Si los de la madera necesitan una oficina en Bruselas, que la paguen de su peculio. ¡Por clúster sin subvenciones! En Galicia se pueden crear cantidad de clústers: de la almeja, del lirio, del jurelito, del berberecho, de la tarta de Santiago, de la empanada de xoubas, de la bica de Guitiriz, de la tarta de Mondoñedo, del vino de Amandi, de los montes vecinales, etc. Si el medio ciento de clústers que se pueden formar con el mismo derecho que el de la Madera a chupar 381.000 euros, se desperdiciarían más de 19 millones de euros, una pasta. Debe quedar constancia que el dinero público ya sostiene como es su deber el Centro de Innovación y Servicios Tecnológicos de la Madera, que prestó buenos servicios en su corta vida. Por cierto, en la revista del CIS-Madera se dice que Galicia casi corta la mitad de la madera de España, pero sólo cuenta con el 4,8% de la industria del mueble y el 4,5 del empleo. Por encima, el 94% de la materia sólida para la fabricación de mobiliario tiene procedencia foránea. Un clúster que no aproveche la materia prima indígena y tire para Bruselas sobra, pero tienen derecho a seguir sin dinero público. ¡Y las universidades, a dos velas¡ |