CONDICIONANTES PARA LOS APROVECHAMIENTOS FORESTALES EN GALICIA. .- Ambrosio
Y. (1), Picos J. (2) & VALERO, E. (2)
(1) Ingeniera de Montes. Dpto de Economía y Gestión de la
Explotaciones e
Industrias Forestales. Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes.
Universidad Politécnica de Madrid. Avda Ramiro de Maeztu s/n 28040 Madrid.
yambrosio@montes.upm.es
(2) Ingeniero de Montes. Dpto de Ingeniería de los Recursos
Naturales y
Medio Ambiente. Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Forestal.
Universidad de Vigo. Campus A Xunqueira s/n 36005 Pontevedra.
jpicos@iies.es
RESUMEN
El presente artículo trata de enumerar y analizar someramente los diversos
condicionantes para la explotación forestal en los montes de las Comarcas
Geoforestales Costa Atlantica y Costa Norte de Galicia, una de las zonas de
mayor productividad forestal de Europa. Se abordan condicionantes
relacionados con la fisiografía y climatología de las comarcas; y otros que
son función de las especies y los tratamientos selvícolas aplicados. No
obstante muchos de ellos son de tipo socioeconómico. El marco legal y el
régimen de propiedad, tanto el minifundio como los montes vecinales son
determinantes en muchos de los casos en la configuración de la unidad de
explotación.
P.C.: Explotación forestal, aprovechamientos, Galicia.
SUMMARY
This paper analyses the several factors that have effect on logging and wood
harvesting in both the Atlantic Coast region and North Coast region of
Galicia, one of the most productive areas in European forestry. Some of
these factors are regional climate and relief; some of them are function of
species and silvicultural systems used; but many of them are set from a
socioeconomic point of view. Property, regardless of its origin, is
frequently the key factor that determine the characteristics of the
harvesting unit.
K.W. Logging, wood harvesting, Galicia.
Introducción.
Aunque la mayor parte del contenido de la presente comunicación sea
extrapolable a toda Galicia, incluso a regioens limítrofes, su ámbito abarca
las Comarcas Geoforestales Costa Atlantica y Costa Norte de Galicia, (PLAN
FORESTAL DE GALICIA, ****). Èstas comprenden el tercio norte de la Porvicnia
de Lugo, la totalidad de la Provincia de A Coruña y la mayor parte de la
provincia de Pontevedra, ademá pertenece a la comarca Costa Atlántica el
Valle del Miño en Ourense. Estas comarca se caracrerizan por un clima
fundamentalmente oceánico con alta productividad forestal.
CONDICIONANTES PARA LOS APROVECHAMIENTOS
FORESTALES:
(1) Régimen de propiedad, tipología del propietario.
Aproximadamente un 97 % de la superficie forestal gallega está en manos
privadas. Los montes públicos- Estado, Comunidad Autónoma, Diputaciones,
Ayuntamientos y otras entidades públicas - ocupan solo el 3% de la
superficie total forestal. Los montes privados son de titularidad
individual, montes de particulares, y colectiva cuya representación más
destacada son los montes vecinales en mano común.En grandes cifras se
trata
de una superficie de gestión privada de más de 1.250.000 ha (900.000 ha. de
monte particular y de 350.000 ha. de monte vecinal).
El monte particular tiene una gran importancia por ocupar un 63% de la
superficie del monte y ser las tierras de mayor productividad forestal
potencial. El 68% de la superficie de montes privados de particulares (o
familiares como se comienzan a denominar en Europa) está arbolada, por ello,
son los principales suministradores de la industria forestal gallega. En su
conjunto aportan más del 70% de la madera que se corta anualmente en
Galicia.
El monte ha dejado de ser, en la mayoría de las comarcas gallegas, un
complemento de la actividad agrícola y ganadera, abandonando su función
tradicional de proveedor de pastos y abonos. Además en los últimos años las
líneas de ayudas unidas a la crisis productiva ha provocado la reconversión
de muchas explotaciones agrícolas y ganaderas en repoblaciones forestales ya
que las condiciones del medio natural gallego permiten desarrollar una
silvicultura intensiva, basada en una alta producción de madera en turnos de
rotaciones cortas.
Según estimaciones del Plan Forestal de Galicia más de quinientas mil
familias gallegas tienen propiedades forestales y de ellas un 20%, son a su
vez agricultores o ganaderos a título principal. En los últimos decenios ha
emergido un numeroso colectivo de propietarios forestales cuya única
relación profesional con la actividad agraria es la explotación forestal,
actividad, en muchos casos, secundaria por la que se obtienen unas rentas
irregulares y de escasa incidencia en las economías individuales. Se estima,
de manera muy optimista, que doscientos mil propietarios forestales (el 40%)
son los que realizan actividades comerciales frecuentes en sus montes y que
por tanto invierten regularmente en la selvicultura.
Los montes vecinales en mano común (en adelante MVMC) son montes
pertenecientes a los vecinos de la parroquia, pueblos o núcleos de población
que tradicionalmente los vino disfrutando. Este tipo de propiedades, con
origen en el derecho germánico, son muy distintas de los montes públicos
comunales de Ayuntamientos u otras instituciones. En Galicia existen en la
actualidad cerca de 2.800 MVMC que ocupan una superficie de 650.000 ha, es
decir el 34% de la superficie forestal de Galicia y su importancia e interés
como espacios de uso social y recreativo, como unidades de explotación
viables y como elementos claves en la mejora de la calidad ambiental en
Galicia es cada vez mayor.
Buena parte de los títulos de propiedad de los montes emanan de herencias
antiguas, redenciones de foros, acceso a la propiedad desde arrendamientos
rústicos, compraventas y permutas privadas. La inmensa mayoría no están
inmatriculados en el Registro de la Propiedad. Los límites y cabidas son
generalmente confusos, sobre todo tras el abandono de una actividad agrícola
intensiva, y no están apoyadas en ninguna información cartográfica. Y es muy
frecuente la paralización de la explotación forestal de lotes de madera por
problemas de titularidad o deslinde entre propietarios. Este problema
también es trasladable a los MVMC, ya que en muy pocos casos están
deslindados, e incluso las declaraciones de los Jurados provinciales de
montes vecinales, se solapan o distan de la realidad admitida por vecinos y
colindantes en cientos de hectáreas.
(2) Tamaño propiedad.
En Galicia, las propiedades particulares se caracterizan por su enorme grado
de división, la superficie forestal media por propietario es de 1,5 ha.
aunque suele estar repartida en numerosas parcelas.Este minifundismo
determina un sistema de explotación con características de marginalidad para
la mayoría de los selvicultores comprometiendo las posibilidades de aplicar
una selvicultura adecuada, de comercializar de los productos obtenidos y
determina un sistema de explotación meramente extractivo que no produce para
el mercado. Se ha desarrollado, pues, una cultura del monte que lo
considera, como un "seguro" ante imprevistos o acontecimientos de
diversa
índole, efectuando la corta sin criterios de calidad o efectuando
repoblaciones basadas más en sustituciones que en una gestión integral del
suelo.
La influencia que el tamaño del lote tiene en los costes de gestión y
explotación es determinante. Partiendo del mismo precio de la madera en
parque de fábrica, descontando los costes hacia el monte, resulta que para
una tonelada procedente de una corta de 20 tm el valor residual que le
quedaría al propietario por la venta de la madera en pie sería sería el 19%
del valor de la madera en fábrica. Sin embargo para una corta de 10.000 tm
este valor sería del 54% . (VILLAPOL 1997)
No obstante, esta parcelación del monte tiene aspectos positivos. En
sistemas selvícolas de cortas a hecho, la conformación de la propiedad es el
primer garante de que los impactos no van a ser altos ya que la superficie
de corta es muy reducida.
Los montes vecinales, aunque poseen un tamaño medio superior, (250 ha),
suelen estar en la mayoría de los casos más descapitalizados en cuanto a
volumen maderable. No obstante la regularización de la explotación forestal
de este tipo de propiedad en los últimos 20 años (y más notablemente en los
últimos 10 años) ha permitido que un significativo número de comunidades
vecinales se constituya, aunque con terrenos de una menor productividad,
como importantes productores de madera sin las restricciones estructurales
del minifundio.
(3) Especies. y Selvicultura aplicada.
Las
principales maderas explotadas en Galicia son el pino
gallego (más de 2,75 millones de m3/año), el eucalipto globulus(más de 2,5
millones de m3/año), el resto, incluyendo al pino radiata no aporta al
total más de 750.000 m3/año. Las frondosas caducifolias (roble, castaño,
aliso, abedul) tienen una baja salida comercial en la actualidad por la mala
calidad de las maderas (la mayoría se destina a consumo doméstico) y a las
restricciones administrativas en las cortas.
Esta composición específica de las cortas, condiciona los
medios y métodos de explotación. Las especies claramente "de luz"
sobre
predios de pequeño tamaño son explotadas mediante cortas a hecho en un
tiempo. En el caso del eucalipto globulus se aprovecha el rebrote (hasta 3-4
veces) y en el caso del pino se procede a la regeración artificial.
La carestía
y dificultades para realizar cuidados selvícolas, en
especial los trabajos de prevención de incendios forestales y los de
tratamientos fitosanitarios. La dificultad de obtener fuentes de
financiación de la selvicultura fuera de las líneas de ayudas oficiales, que
como en muchos otros casos dentro de la PAC han producido una gran
distorsión de mercados y actividades del sector. Ha sido más sencillo
obtener ayudas pública para la creación de nuevas masas forestales en
terrenos de vocación agrícola o ganadera que para el tratamiento y mejora de
las masas existentes.
(4) Infraestructuras forestales
La dispersión de población y parcelas hace que pese a la superabundancia de
"pistas", imposibilidad de servir todos los predios. Además por el
enorme
coste que esta abundancia supone son evidentes las deficiencias de
construcción, de dimensionado y de mantenimiento. En muchos casos no es, la
explotación forestal no es el fin para el que se construyen y actuaciones
como el asfaltado suponen restricciones a su uso por parte de los camiones.
El problema no es pues la inexistencia de infraestructuras dque puedan
servir para la explotación, el problema es la adaptación de las mismas,
principalmente cargaderos y caminos, a ese uso.
(5) Climatología y Fisiografía.
La influencia de la climatología en cualquier actividad forestal, es
determinante. En el caso de Galicia y las explotaciones forestales, serán
lluvia y viento los factores que condicionen en mayor medida los
rendimientos, los costes y la seguridad de los trabajos.
Es muy frecuente la realización de trabajos de desembosque y saca con el
suelo mojado y muchas veces empapado, incluso con tractores agrícolas. Esto
puede ocasionar graves problemas de compactación, de alteración radical de
las condiciones de las vías de saca y pistas forestales.
La pendiente es un importante condicinante de la explotación forestal en
Galicia. No porque sean frecuentes pendientes muy elevadas (el 54% del
territorio tiene pendiente inferior al 20%) sino porque su efecto se ve muy
agravado por la disposición de la parcela de corte en la ladera. Es muy
frecuente que las parcelas procedan de divisiones de herencias en fajas en
el sentido de la pendiente desde la cima al valle. Cuando se explota una
sola de estas parcelas (algunas veces de unos pocos metros de anchura), el
tractor ha de trabajar por la línea de máxima pendiente para no invadir
propiedades colindantes. Pendientes bajas-medias se convierten entonces en
problemas costosamente superables.
(6) Trabajadores
El sector en Galicia da empleo a unas 30.000 personas. Los trabajadores
poseen una baja cualificación y, lo que es peor, una baja consideración. El
envejecimiento y migración de la población rural y la remuneración, que no
puede competir con otros sectores como la construcción, hace que la oferta
de fuerza laboral forestal esté en continuo descenso desde hace tiempo. Sin
embargo, la necesidad de las empresas de servicios y la demanda de madera
por parte de las industrias, muchas de las cuales están en procesos de
ampliación de su capacidad, aumenta y seguirá creciendo en los próximos
años. La encuesta de población activa en el sector primario en Galicia
arrojó en el año 2000, por primera vez en los últimos 16 años un saldo
positivo. Ese saldo se achaca a la ralentización de la destrucción de empleo
en la agricultura y ganadería y al crecimiento sostenido de las actividades
asociadas al sector forestal..
Existe una escasa aplicación de medidas de seguridad en el trabajo forestal
(guantes, casco, etc...), lo que provoca numerosos accidentes con
importantes daños materiales y personales. Incluso es más frecuente que en
otros sectores la situación irregular en cuanto a seguridad social, seguros
de vehículos o de responsabilidad civil, etc de parte de los agestes del
sector.
(7) Mecanización
En los países desarrollados existen hoy métodos muy tecnificados de
explotación forestal, que repercuten, al disminuir los costes de extracción,
en el valor de la madera producida. En superficies de corta pequeñas, los
gastos fijos que suponen los desplazamientos de maquinaria son a veces tan
gravosos que hacen más rentable la utilización de medios menos mecanizados.
Si bien, en términos generales, las pérdidas de productividad en las
operaciones y de seguridad de los trabajadores, que acarrea, por ejemplo, la
utilización del tractor agrícola en la explotación forestal, llevan consigo
una menor rentabilidad de la explotación, en los casos de aprovechamientos
de pequeños volúmenes, la pérdida de competitividad económica no es tan
clara como consecuencia de la diferencia de los costes fijos de la
maquinaria forestal con respecto a la agrícola (VIGNOTE 1993). A esto se ha
de añadir la reconversión que el parque de maquinaria agrícola existente ha
sufrido hacia la actividad forestal y que comenzó como un complemento de la
actividad agrícola principal
No solo es el tamaño del predio o el volumen de explotación el que
condiciona la posibilidad de mayor mecanización de los aprovechamientos
forestales. La adaptación de la maquinaria utilizada ampliamente en toda
Europa a las condiciones de que se exponen a lo largo del presente
pendiente, especies, etc. es todavía incipiente. Como factor inductor de una
mayor mecanización está la tendencia ya comentada del aumento de demanda de
mano de obra y la disminución de la oferta de trabajadores forestales.
(8) Comercialización y venta de la madera.
Estos hechos, conjuntamente el papel de intermediación de los fragueiros y
rematantes existentes en Galicia, determina un mercado que se puede
calificar de local, poco transparente, y con una oferta poco estable,
insuficiente y con importantes fluctuaciones de los precios, que dificulta a
la industria la utilizar el potencial instalado y operar a precios
competitivos fijados cada vez más a nivel internacional.
La dificultad de la comercialización de la madera por la manifiesta
debilidad de los productores para negociar con los grupos industriales y por
la dificultad para equilibrar una oferta atomizada y una demanda concentrada
(y a veces solapada).
La estructura de la propiedad en el monte gallego condiciona el comercio de
madera considerablemente y así junto a un número muy elevado de pequeños
propietarios, que enajenan sus productos en partidas muy reducidas, a veces
tan sólo formadas por unos pocos árboles y no siempre en una sola parcela,
encontramos a los medianos y grandes propietarios, comunidades vecinales y
Administraciones Públicas con lotes sensiblemente mayores.
La atomización de la estructura de la propiedad obliga a desarrollar una red
comercial extensa y cara. Una posible solución radica en la concentración de
la oferta forestal, que ya se ha llevado a cabo aunque muy tímidamente en
algunas áreas de la Comunidad.
La atomización repercute también en la explotación, que es mucho más costosa
y se adapta mal a la mecanización, cuyos avances son cada vez notorios. Las
modernas máquinas de aprovechamiento, como los procesadores o los
autocargadores medios, son muy difíciles de rentabilizar si se utilizan en
extensiones pequeñas.
La madera en pie, es captada, en el primer caso por el "maderero",
figura
muy entroncada en el paisaje rural, que actúa en un área reducida formada
por varias parroquias y cuyo conocimiento de las necesidades inmediatas de
sus convecinos son su mejor arma para adquirir algunos árboles. Cuando ha
reunido varias compras o en función de la demanda existente, este
"tratante
de madera" procederá a su venta a un tercero que realizará la explotación.
Si además de esta labor de compra, cuenta con un pequeño equipo de corta y
algún medio de desembosque, que generalmente es un tractor agrícola al que
se le ha adaptado una grúa y un remolque, estamos ante el
"fragueiro",
eslabón fundamental del sector forestal gallego. Carece de cualquier
estructura administrativa y su contabilidad se suele reducir a una libreta
donde apunta las cubicaciones de los árboles, que junto a las mil y una
operaciones que hará que tasar y ofertar al propietario, y un talonario que
en la mayor parte de las veces, le tendrá que ayudar a cubrir el comprador
de su madera cortada. En el marco local donde el fraguero se mueve,
tradicionalmente la dedicación al monte se compaginaba con las labores
agrícolas: por lo que en función de la fecha de siembre, recolección, etc.
había una paralización de los trabajos forestales. Hoy en día esto no es tan
frecuente.
Las transacciones de cantidades elevadas de madera trascienden este ámbito
local. El procedimiento puede ser la venta directa, como en el caso
anterior, del mediano propietario que se pondrá en contacto con varios
fragueros y maderistas, así como con las propias industrias consumidoras de
la zona, recabando de ellos las distintas valoraciones que hacen por su
madera y vendiendo en las condiciones más ventajosas. Desde el punto de
vista del comprador la concentración de la oferta y el tamaño de las
distintas partidas simplifica y reduce considerablemente la gestión de
compra directa que exige mucho tiempo y equipo humano si se desea abarcar
tan amplio territorio.
El área de acción del rematante va desde la actuación en una amplia zona que
engloba varios Ayuntamientos, hasta el ámbito provincial o incluso regional.
Con un equipo humano de compra de madera y medios mecánicos de explotación y
transporte generalmente, así como una mínima estructura administrativa y una
línea de financiación para actuar dentro de los plazos en que se enmarca la
actividad forestal.
Los grandes rematantes establecen unas relaciones de tutela con otros
fragueros y rematantes de menor entidad, beneficiándose entonces al poder
negociar con algunas industrias un sobreprecio o prima adicional de cantidad
por la madera a suministrar en un determinado período de tiempo; apoyándose
en la que estos enviarán a su nombre y se beneficia de distintas formas:
reducción del plazo de su financiación ya que si la industria paga a treinta
o sesenta días el otro le abonará semanalmente o quincenalmente; anticipo de
dinero para proceder al pago de un lote al que en circunstancias normales no
hubiera podido acceder y que además por su extensión le garantizará el
trabajo durante un período de tiempo, etc.
Consecuencia de ello es la adaptación de las Empresas consumidoras a este
mercado. Así por ejemplo en Cantabria, donde el fraguero es prácticamente
inexistente, la actuación del abastecimiento se vuelca en la compra de
madera en pie mientras que aquí, al ser el fraguero pieza fundamental,
predomina la compra en cargadero, parque o fábrica, sobre la actuación de la
Empresa en la adquisición de la madera en pie.
Las explotaciones medianas son relativamente escasas, están en general
deficientemente explotadas y la comercialización de su madera está casi
siempre mal resuelta; pero podría organizarse sin demasiadas dificultades
por los mismos propietarios, bien por gestión directa, bien reduciendo al
concurso de entidades cooperativas o al de empresas de servicios.
(9) Precio de la madera
Debido a que el mercado de la madera es un mercado no intervenido el
deterioro de los precios de la madera ha sido durante bastantes años mayor
que los de la leche, la carne y los pagados a los agricultores en general.
En los últimos años el precio real (considerando la inflación) de la madera
se ha ido deteriorando progresivamente principalmente a causa del aumento de
precio de los portes y de la mano de obra. A esta tendencia han colaborado
las políticas de fusión de algunas importantes industrias compradoras. No
obstante este estancamiento de precios de los últimos años ha sido mucho
menos importante para la madera de aserrío de buena calidad que para las
restantes.
Hay que hacer notar que en Galicia el precio de la madera a puerta de
fábrica, es mayor que para en otros países/regiones para destinos
equivalente. Esto no se explica porque los precios que se pagan al
propietario sean mayores, sino porque el sistema es poco eficiente en costes
por unidad de materia prima.
(10) Destino de la madera
Los productos del monte gallego sostienen una industria forestal muy
diversificada; han pasado de ser subsidiarios de la agricultura,
alimentación de ganadería extensiva y proveedor de leñas para consumo
doméstico, a ser la materia prima de una gran industria forestal cuyo
valor
añadido de la industria en Galicia se aproxima a la cifra de 125.000
millones de pesetas.
Los montes gallegos producen el 36% del total de la madera destinada al
aserrado en España, el 43% de la destianda a tableros y el 39% de la
destinada a pasta de papel. Galicia cuanta con más de 400 aserraderos (la ma
yor parte familiares de dudosa continuidad), 11 fábricas de tableros, 1
fábrica de pasta (otra muy cerca en Asturias). La industria de
transformación por su propia diversificación, permitiría llegar a sistemas
selvícolas con "objetivo multiproducto".
No obstante la "potencia" de la industria de la desintegración frente
a la
atomización del aserrado hace que en la explotación forestal prevalezcan
hábitos trasplantados de las necesidades de esta. Como ejemplo basta citar
que es muy raro que se trabaje con fustes enteros aunque su calidad sea
suficiente para que el tronzado se realice en el aserradero para optimizar
la calidad del producto a obtener.
El productor de la materia prima está escasamente integrado en el sector
debido a lo esporñadico de su actividad y a la escasa formación e
información que el productor tiene sobre los aspectos básicos del mercado de
productos forestales.
En países como Suecia o Finlandia o en regiones como Aquitania y, en buena
medida, el País Vasco, donde la selvicultura resulta más importante que la
agricultura, los propietarios han conseguidos tasas muy elevadas de
asociacionismo y altos niveles de complejidad. La estrategia asociativa
cubre no sólo las tareas de representación institucional o asesoramiento
para la producción forestal sino que interviene en la explotación forestal,
y cada vez más en la comercialización e incluso la transformación de una
parte importante de la producción. Y ello precisamente.
En los países europeos, en respuesta al muy alto grado de integración
mundial del sector transformador, se están dando procesos de integración
vertical contando con los pequeños selvicultores privados. De esta forma los
productores crean o adquieren sociedades para comercializar e industrializar
la madera que ellos mismos producen. Estos modelos de gestión asociada deben
responder a los requerimientos del mercado y a las peculiaridades de las
distintas comarcas forestales, costumbres y cultura locales. En este proceso
resulta esencial conseguir retornos desde la industria transformadora hacia
la selvicultura que por sí misma no produce excedentes de rentas que
permitan una capitalización efectiva del monte.
CONCLUSIONES
En Galicia existe un interés estratégico de la producción de madera,
por su
incidencia actual y potencial, dada su capacidad de generar riqueza y empleo
en un escenario de fuerte reorganización que sufren las otras producciones
agrarias (agrícola, ganadera, etc) como consecuencia de la integración en la
U.E. Si bien, su potencial efecto podría verse reducido por la problemática
de la la excesiva atomización de la propiedad del monte. Este último asunto
es percibido por los empresarios de la Industria Forestal como el factor
más negativo para sus inversiones al contrario que la potenciación de la
silvicultura cuyas repercusiones serán muy positivas sobre la potenciación
del monte y la oferta de materia prima.
BIBLIOGRAFÍA
VIGNOTE, S; MARTOS, J & GONZÁLEZ, M.A.; (1993). Los tractores en la
explotacion forestal. Mundi-Prensa. Madrid. 150 p.
VILLAPOL VALEA, D.; (1997). A Madeira en Galicia e os aproveitamentos
forestais. En Inventario e Aproveitamentos Forestais. Proxecto Adapt. E.P.S.
Universidade de Santiago de Compostela.
PLAN FORESTAL DE GALICIA; (1992). Consellería de Agricultura Gandería e
Montes. Xunta de Galicia.