FARO DE VIGO Digital

Domingo, 14 de marzo de 2004

Una inversión ecológica a largo plazo

Carneiro Quintas / VIGO

Esperar a que la madre naturaleza haga su trabajo". Ésta es la filosofía de Bosques Naturales S.A., una empresa dedicada a producir de forma organizada maderas nobles y tropicales con destino a la industria de transformación mundial. La metodología es simple: desarrollar plantaciones agroforestales en tierras fértiles , seleccionando y plantando árboles con gran capacidad y vigor de crecimiento, con orientación a la explotación maderera. Bosques Naturales invertirá en Galicia a lo largo de 20 años más de 17,8 millones de euros, en la finca coruñesa de "A Mota", en la que plantará 44.657 árboles entre cerezos y nogales.

En concreto, esta plantación producirá madera por un importe superior a 125.849.270 euros, según los precios actuales. Y con una mínima proyección en la subida del coste de la madera del 3 por ciento, se obtendría al final del ciclo de crecimiento, en 2024, material por un importe de más de 227.296.900 euros (unos 37.800 millones de las antiguas pesetas). Hay que tener en cuenta que la madera de fuste será de calidad "prime", cuya estimación actual del precio está para el cerezo por encima de los 1.500 euros el metro cuadrado; y para el nogal, por encima de los 1.100 euros. A esto se suma el gran volumen de ramas gruesas y raíces que genera, y cuyo valor se estima en un 10 por ciento del valor de la madera de fuste.

Nuevas inversiones

Bosques Naturales ha previsto aumentar el número de plantaciones en Galicia en los próximos años, pero por el momento concentra todos sus esfuerzos en "A Mota", que cumple con la mayor valoración, según los estrictos controles de la empresa, y que está situada en los municipios de Arzúa y Boimorto (A Coruña). Esta finca dispone de una superficie de 138 hectáreas, unas condiciones edafológicas únicas para el cultivo agroforestal en régimen intensivo y una climatología muy favorable para la actividad de producción de madera de nogal y cerezo de alto rendimiento, según esta empresa. "A Mota" albergará un total de 44.667 árboles, de los que 28.000 serán cerezos de un año de vida, y 16.667, serán plantas de nogal.

La investigación y el desarrollo tecnológico, unida al fomento de la participación del inversor privado e institucional, sitúan a esta empresa a la cabeza de la producción intensiva de maderas nobles. Bosques Naturales cuenta con un grupo de profesionales que, con la aportación de sus conocimientos, consiguen que cada árbol tenga la mayor cantidad y calidad de madera posible. De hecho, un nogal en condiciones normales necesitaría unos 50 años para producir la madera equivalente a uno de 20 años cultivado por esta compañía. Esto se debe a que garantiza condiciones óptimas de crecimiento, y a que la mayoría de los árboles son híbridos, seleccionados de manera que destinen todas sus energías a producir madera y no frutos.

Respecto a las técnicas de cultivo que se utilizan, Bosques Naturales aplica de forma intensiva al árbol un conjunto de técnicas y herramientas llamado agroforestación. La plantación es atendida constantemente por personal cualificado, bajo la dirección del área técnica formada por ingenieros de montes, forestales y agrónomos, entre otros profesionales, y que llevan a cabo las tareas de riego por goteo y fertirrigación, técnicas de enmienda cálcico-magnésicas, fertilizaciones de fondo y de mantenimiento, eliminación de malas hierbas, podas de formación y calidad, y tratamientos fitosanitarios de prevención y sistemáticos.

Medidas de seguridad

"A Mota", al igual que el resto de fincas de esta compañía, que en conjunto superan las 900 hectáreas, dispone de toda una serie de medidas necesarias para asegurar su buen fin, como vallado de seguridad, instalación contra incendios, control de desarrollo individual de los árboles, reposición de los árboles si fuese necesario -en caso de incendio, enfermedad, etc.-, y viveros para reposiciones. Respecto a la lucha contra las plagas, esta compañía aplica a los árboles las mejores técnicas fitosanitarias existentes, entre las que destacan la distribución estratégica de plantas ornamentales en la finca, que funciona como "banderas antiataques"; trampas biológicas para capturar insectos perniciosos, tratamientos fitosanitarios preventivos y tópicos contra las plagas susceptibles de hacer aparición, y una selección del material vegetal que se va a plantar.

Por otra parte, Bosques Naturales explica que es "casi imposible" que se produzca un incendio forestal en las fincas, y aún más que se propague. Las plantaciones están vigiladas permanentemente, no hay sotobos que -maleza- que permita la rápida propagación de las llamas; se desarrollan sobre suelo de regadío, por lo que no hay material seco susceptible de incendiarse; los árboles están plantados a 5 metros unos de otros, y en las fincas hay asimismo bocas contra incendios cada 150 metros.

 

Efectos "beneficiosos" para el medio ambiente

La producción de madera noble es una actividad que genera beneficios medioambientales y que aporta su "grano de arena" al grave problema del calentamiento global, provocado por el exceso de contaminación de la industria y los transportes.

Las plantaciones constituyen verdaderos sumideros de CO2, generan oxígeno en abundancia, suponen un freno a la desertización, regulan las lluvias y preservan la conservación de las selvas y bosques vírgenes al proporcionar madera permanentemente a la industria.

De hecho, una hectárea de estas plantaciones puede llegar a absorber en un año la cifra de 40 toneladas de CO2, según precisa Bosques Naturales.

Este sumidero es controlable y tiene una alta tasa de fijación por ser el crecimiento en condiciones de cultivo intensivo, frente a la reforestación en condiciones extensivas. Además, cada árbol puede llegar a liberar 28.000 metros cúbicos de oxígeno a lo largo de todo su ciclo productivo, la cantidad aproximada que una persona necesita para respirar una media de 70 años. También libera 473.000 litros de agua por cada ejemplar a lo largo de su vida, creando las condiciones climáticas para generar lluvias moderadas. Y por último, incorpora 11.000 kilogramos de materia orgánica al suelo, reteniéndolo y evitando que se erosione, y, finalmente, su desertización.

A todo esto hay que sumarle que producen una materia prima deficitaria, y que después del petróleo es la más importada. En 2003, las importaciones de los países miembros del G-8 de este tipo de material ascendió a los 20 billones de dólares.