Lunes, 1 de septiembre de 2003 Índice GALICIA

 

 

EN LOURIZÁN SE SELECCIONARÁN LAS ESPECIES MÁS RESISTENTES A LAS ENFERMEDADES, EL FRÍO Y EL CALOR

La Xunta planta árboles transgénicos para mejorar la madera y sus frutos

Invernadero del centro de Lourizán.

Iolanda Martínez / santiagO

Galicia tendrá su propio campo de experimentos de genética forestal. La Xunta va a crear, de manera inminente, cinco fincas experimentales en las que plantará árboles autóctonos como el pino bravo, el pino radiata, el castaño o el abeto Douglas, y otras especies exógenas como el cerezo y el castaño, para mejorar la producción de madera y frutos. La peculiaridad es que estos árboles han sido modificados genéticamente en laboratorio para incrementar sus resistencia al frío, las sequías y las enfermedades. Si los resultados del ensayo resultan satisfactorios, las plantaciones dejarán de ser experimentales y se extenderán por toda la comunidad.

En un invernadero del Centro de Investigacións Forestais e Ambientais de Lourizán trabajan, desde hace años, más de una veintena de técnicos para seleccionar las especies. En una superficie de 600 metros cuadrados, distribuida en cuatro espacios con sistema de control de condiciones ambientales, se realizan experimentos genéticos controlados. "Bajo los plásticos del invernadero se perciben mejor las consecuencias del calor en las plantas, su resistencia a enfermedades y otros factores", comenta la jefa de Producción del centro, Josefina Fernández. En Lourizán, centro dependiente de la Xunta, se practica la propagación clonal y el cultivo in vitro, para lo que tienen un laboratorio. Allí se multiplican las especies que mejor superan las condiciones adversas.

Las especies tratadas en los laboratorios y probadas en los invernaderos, se llevan después al monte, para observar su evolución en el medio natural.

La Xunta ha elegido ya cuatro fincas para ensayar sus especies. Las plantaciones están distribuidas por toda la comunidad autónoma, cubren las cuatro provincias, para trabajar con "áreas, climas y suelos distintos", dice Josefina Fernández.

Cada una de las superficies que se van a plantar mide entre 15 y 20 hectáreas porque la concentración facilita "su mantenimiento, vigilancia y protección", según los responsables del proyecto. En cada zona se plantarán las especies adecuadas para "respetar lo máximo posible el ecosistema del lugar". Después de elegir la zona en la que se quieren probar las plantas mejoradas, los técnicos de Lourizán observan que tipo de árboles se dan en los alrededores de la finca escogida.

Las parcelas se utilizarán como escuelas, donde los propietarios, estudiantes y técnicos puedan observar el comportamiento de las distintas variedades de árboles y su tratamiento selvícola, hasta que llegue el momento de su aprovechamiento comercial, finalizado el contrato con la Xunta.

La jefa del departamento de Producción del Centro de Lourizán, Josefina Fernández, asegura que las universidades ya les piden colaboración y envían estudiantes. Con este proyecto, el estudio de la selvicultura en las especies gallegas avanzará aún más, ya que podrá observarse cual es el procedimiento adecuado en la realización de la siembra, cultivo y corte de los árboles maderables.

Si los resultados son los esperados, la reforestación, la conservación de las especies autóctonas y la mejor adaptación al medio de los árboles foráneos estarán más cerca que nunca para Galicia, en la que cada año arden 20.000 hectáreas de monte.

 

La busca de fincas para ensayar sigue

La búsqueda de las fincas -que aún no ha terminado-"ha sido intensiva, teníamos que encontrar superficies adecuadas y que los propietarios aceptasen las condiciones", aseguró la jefa del departamento de Producción de Lourizán, Josefa Fernández.

Las fincas que han sido localizadas por la Xunta sin convocar ningún concurso público -comenta Fernández-, pertenecen a grupos de vecinos, en forma de mano común. El centro de Lourizán planta las especies que mejora en su invernadero y las implanta durante cinco años.

Los cuidados de los árboles corren a cargo de los técnicos de Lourizán durante al menos 20 años. Cuando venza el contrato, si no se produce una renovación, los dueños -que nunca han perdido la titularidad del suelo plantado experimentalmente- se beneficiarán de la madera o los frutos obtenidos.

Fincas

El dinero para plantar las cinco fincas experimentales situadas en los lugares de Rebordelo (Cotobade, Pontevedra), Pazos y Viduedo (Cea, Ourense), Forgoselo (A Capela, A Coruña), Asados (Rianxo, A Coruña) y una quinta en Lugo -aún no localizada- lo aporta el Fondo Europeo de Orientación e Garantía Agrícola.

La Xunta intenta localizar la quinta superficie en la parte baja de A Fonsagrada, en la montaña oriental lucense, a partir de contactos.

 

Imprimir Subir

 

Noticia anterior:
Siguiente noticia: La Xunta regula la concesión de los nuevos permisos de pesca

 

© FARO DE VIGO, 2003. Todos los derechos reservados digital@farodevigo.es