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ESTE
TIPO DE ACTUACIONES SE REALIZA PARA PROTEGER NÚCLEOS DE POBLACIÓN
O PARA MEJORAR HÁBITATS CINEGÉTICOS
El
Distrito Forestal XVI ultima las quemas controladas en Tabeirós-Montes
SILVIA
PAMPÍN - TABEIRÓS/MONTES
El personal del Distrito Forestal Deza-Tabeirós XVI ultima
en la actualidad las quemas controladas programadas para zonas
de A Estrada, Forcarei y Cerdedo.
De hecho, en la próxima semana, si las condiciones de
temperatura y humedad son las idóneas para que arda el material
de la zona delimitada sin que el fuego penetre en profundidad
-evitando de este modo futuros problemas de erosión y pérdidas
de suelo-, el personal del Distrito realizará las últimas
quemas controladas de la comarca en el monte de las parroquias
estradenses de Arca y Nigoi, así como en San Martiño, en la
parroquia cerdedense de Figueroa.
Este tipo de actuaciones ya se ha realizado durante el
invierno en Montillón y en el Monte Cabalar, en las parroquias
estradenses de Souto y Arca, respectivamente; en Alfonsín,
Vilariño, Acevedo y Cotaciveiro, en las parroquias
forcaricenses de Santa Mariña de Presqueiras, Millerada,
Ventoxo y Castrelo; y, por último, en Loureiro, Abelaíndo y
Carballás, en las parroquias cerdedenses de Figueroa y Cerdedo.
Su finalidad es conseguir una mejora del hábitat cinegético,
la realización de un desbroce previo a la plantación, la
creación de pastos, el establecimiento de áreas de protección
de arbolados y, sobre todo, la protección de los núcleos de
población.
Precisamente este último punto ha cobrado una especial
relevancia en los últimos años, con el creciente abandono de
la actividad agrícola, que motiva que lo que antes constituía
el perímetro agrícola de un núcleo poblacional ahora presente
numerosos matorrales, que suponen, desde el punto de vista del
personal de extinción de incendios, una gran carga de
combustible.
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Medidas
adoptadas para proteger la vida silvestre
La
suspensión de las quemas controladas en abril supone
una medida de protección de la vida silvestre, cuando
comienza la época de cría. En cuanto a la superficie
que se somete a las quemas, oscila entre los 5.000
metros cuadrados y las 8 hectáreas. Son sus
propietarios o una sociedad de caza que cuente con las
autorizaciones debidas, quienes las solicitan a finales
del verano, cuando concluye el período de máximo
riesgo de incendios.
Después de cursada la solicitud, el Distrito estudia
la zona y realiza trabajos previos, como desbroces
perimetrales y cortafuegos con bulldozer. Una vez
preparado el terreno, la quema se demora hasta que las
condiciones climatológicas son las óptimas. Además,
cuando ha sido solicitada por una sociedad de caza, el
proceso puede ser completado con una siembra de gramíneas
que contribuya a mejorar los hábitats de conejo o
perdiz. Asimismo, las quemas comienzan a realizarse por
la zona de mayor dificultad dejando siempre una vía de
escape para que la vida silvestre que se cobija entre
los matorrales tenga la oportunidad de huir.
En otro orden de cosas, cabe señalar que el Distrito
Forestal XVI también realiza desbroces con tractores y
establece fajas auxiliares, cortando en los bordes de
las pistas para que ellas mismas hagan las veces de
cortafuegos.
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