Domingo, 6 de abril de 2003 Índice DEZA-TABEIRÓS

 

 

ESTE TIPO DE ACTUACIONES SE REALIZA PARA PROTEGER NÚCLEOS DE POBLACIÓN O PARA MEJORAR HÁBITATS CINEGÉTICOS

El Distrito Forestal XVI ultima las quemas controladas en Tabeirós-Montes

SILVIA PAMPÍN - TABEIRÓS/MONTES

El personal del Distrito Forestal Deza-Tabeirós XVI ultima en la actualidad las quemas controladas programadas para zonas de A Estrada, Forcarei y Cerdedo.

De hecho, en la próxima semana, si las condiciones de temperatura y humedad son las idóneas para que arda el material de la zona delimitada sin que el fuego penetre en profundidad -evitando de este modo futuros problemas de erosión y pérdidas de suelo-, el personal del Distrito realizará las últimas quemas controladas de la comarca en el monte de las parroquias estradenses de Arca y Nigoi, así como en San Martiño, en la parroquia cerdedense de Figueroa.

Este tipo de actuaciones ya se ha realizado durante el invierno en Montillón y en el Monte Cabalar, en las parroquias estradenses de Souto y Arca, respectivamente; en Alfonsín, Vilariño, Acevedo y Cotaciveiro, en las parroquias forcaricenses de Santa Mariña de Presqueiras, Millerada, Ventoxo y Castrelo; y, por último, en Loureiro, Abelaíndo y Carballás, en las parroquias cerdedenses de Figueroa y Cerdedo.

Su finalidad es conseguir una mejora del hábitat cinegético, la realización de un desbroce previo a la plantación, la creación de pastos, el establecimiento de áreas de protección de arbolados y, sobre todo, la protección de los núcleos de población.

Precisamente este último punto ha cobrado una especial relevancia en los últimos años, con el creciente abandono de la actividad agrícola, que motiva que lo que antes constituía el perímetro agrícola de un núcleo poblacional ahora presente numerosos matorrales, que suponen, desde el punto de vista del personal de extinción de incendios, una gran carga de combustible.

 

Medidas adoptadas para proteger la vida silvestre

La suspensión de las quemas controladas en abril supone una medida de protección de la vida silvestre, cuando comienza la época de cría. En cuanto a la superficie que se somete a las quemas, oscila entre los 5.000 metros cuadrados y las 8 hectáreas. Son sus propietarios o una sociedad de caza que cuente con las autorizaciones debidas, quienes las solicitan a finales del verano, cuando concluye el período de máximo riesgo de incendios.

Después de cursada la solicitud, el Distrito estudia la zona y realiza trabajos previos, como desbroces perimetrales y cortafuegos con bulldozer. Una vez preparado el terreno, la quema se demora hasta que las condiciones climatológicas son las óptimas. Además, cuando ha sido solicitada por una sociedad de caza, el proceso puede ser completado con una siembra de gramíneas que contribuya a mejorar los hábitats de conejo o perdiz. Asimismo, las quemas comienzan a realizarse por la zona de mayor dificultad dejando siempre una vía de escape para que la vida silvestre que se cobija entre los matorrales tenga la oportunidad de huir.

En otro orden de cosas, cabe señalar que el Distrito Forestal XVI también realiza desbroces con tractores y establece fajas auxiliares, cortando en los bordes de las pistas para que ellas mismas hagan las veces de cortafuegos.

 

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