Domingo 06.11.2005

El carballo, solución para O Pindo

JESÚS TRILLO. MUXÍA   
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Domínguez, edil de Medio Ambiente de Carnota, fotografiando robles enanos rebrotados en O Pindo
FOTO:Toba

El castigado monte Pindo, en el municipio coruñés de Carnota, azotado en verano por los incendios forestales y arrasado en los últimos días por torrenciales lluvias, puede tener en el carballo enano (Quercus lusitánica) una de las soluciones para frenar su erosión.

De esta forma, se tratarían de evitar las fuertes correntías que tuvieron en vilo a los vecinos de la villa de Costa da Morte.
La colonia ubicada en el monte carnotano -la más septentrional del mundo-, junto con otra existente en Portugal, son las únicas que hay en el continente europeo de esta subvariedad, de la familia de las fagáceas, y originaria de la península Ibérica y el norte de África. El presidente de Silvanus e ingeniero de montes, Antonio de María, explicó que, aunque se trata de un árbol que puede alcanzar los 20 metros de altura, en este tipo de suelos se comporta más bien como un arbusto de dos o tres metros. “Es una especie ideal para colonizar, creando un manto próximo al suelo”. A ello hay que añadir la ventaja de toda frondosa, que es el rebrote de las cepas. Una buena prueba de ello es la colonia carnotana, que tras ser quemada recientemente, se muestra ya regenerada.
El alcalde de Carnota, Xosé Manuel García, que anteayer viajó a Madrid para gestionar la construcción de una central de biomasa en el municipio, considera que es muy interesante el comportamiento de este roble. Señaló que la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Lugo está interesada en dicho quercus, de cara a extenderlo a otras zonas de Galicia. La Universidad de Ciencias del Mar de Vigo estudia igualmente su adaptación a taludes en vías de comunicación. Desde el Servicio Provincial de Montes se quiere profundizar también en su conocimiento.

 

Creación de suelo
En cuanto a la búsqueda de soluciones a las catastróficas riadas que en la última semana asolaron a los pueblos lindantes con el monte Pindo, todos los expertos apuntan a que urge llevar a cabo acciones encaminadas a la creación de suelo. Para Francisco Díaz Fierros, profesor de Edafología de la Facultad de Farmacia de Santiago, se hace necesario comenzar con un sembrado de gramíneas de rápido crecimiento, eligiendo para ello zonas selectivas. Debe aprovecharse la circunstancia de que el calentamiento del terreno provocado por los incendios hace que los nutrientes estén más disponibles. Pese a ello, la regeneración no va a ser tarea fácil. Este experimentado investigador destaca que la tasa de renovación del suelo se mueve en torno “a las 0,5 toneladas al año, y las pérdidas en O Pindo debido a incendios y riadas oscilaron entre las 5 y las 10 toneladas/año”.
El equipo de Díaz Fierros está precisamente en estos momentos estudiando la hidrofobia -repelencia del agua- en esta zona carnotana, que según explicó, “está ya desapareciendo”.
Para el profesor de la Facultad de Biológicas Felipe Macías, que trabaja en un proyecto de recuperación de suelo mediante lodos de depuradoras, en O Pindo hay que apostar por especies resistentes a los estrés climáticos.

 

Los bienes asegurados están cubiertos
Mientras los técnicos trabajan en la puesta en marcha de medidas para evitar nuevas riadas, los vecinos de O Pindo y de otras localidades carnotanas afectadas por las indemnizaciones intentan realizar los trámites para cobrar de sus respectivos seguros los daños sufridos.
En este sentido, Antonio González, delegado en Galicia del Consorcio de Compensación de Seguros, explicó que los bienes asegurados están cubiertos. Es precisamente el Consorcio el que se ocupa de hacer frente a los pagos en casos de inundaciones, terremotos o atentados terroristas. En cuanto a los vehículos, éstos deberán tener asegurados sus daños propios.
Referente a la forma de proceder, González informó que el afectado debe dirigirse a su compañía de seguros, o bien al propio Consorcio, situado en el primer piso del número 3 de la calle Comandante Barja, de A Coruña. Puede informarse también en el teléfono 902 222 665