EL INSTITUTO AGROBIOLÓXICO REPRODUCE EN EL LABORATORIO LAS SEMILLAS "MÁS PERFECTAS" DE CASTAÑOS, ROBLES, ABEDULES Y CEREZOS
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MONICA VILAS-
santiago
El Instituto de Investigacións Agrobiolóxicas de Galicia (IIAG) estudia el
cultivo mediante clonación de especies arbóreas autóctonas para repoblar los
bosques gallegos. La técnica utilizada permite reproducir en el laboratorio
multitud de semillas de ejemplares de castaños, robles, abedules y cerezos
"más perfectos", que podrán ser utilizados para paliar la
deforestación.
"El método utilizado en esta investigación permite desarrollar cientos
de miles de semillas a partir de un árbol seleccionado, de modo que los hijos
sean iguales, se reproducen clones de ejemplares élite", explica Antonio
Ballester, responsable del Departamento de Fisiología Vegetal.
En el proceso de clonación de estos árboles no se recurre a la modificación
genética, sino que se trata de mejorar la especie a partir de ejemplares
seleccionados porque poseen unas características idóneas.
Para reproducir robles se han recogido especímenes en los ayuntamientos de
Becerreá (Lugo) y Caldas de Reis (Pontevedra), y actualmente se están
multiplicando sus embriones. Ballester confía en obtener resultados positivos
en poco tiempo: "Esperamos que dentro de unos seis meses podamos sacar las
primeras plantas al invernadero".
Los científicos del IIAG, uno de los cuatro centros que tiene el Consejo
Superior de Investigaciones Científicas en Galicia, han demostrado la
efectividad de esta técnica, llamada embriogénesis somática, ya que llevan más
de 20 años trabajando en la clonación del castaño con éxito: actualmente ya
existen ejemplares de hasta ocho años de edad.
Las investigaciones del equipo de Ballester podrían suponer un importante
avance en la lucha contra las plagas que afectan a los árboles gallegos. En el
caso del castaño ya están trabajando con híbridos resistentes:
"Multiplicamos árboles que sabemos que tienen una resistencia a la
enfermedad de la tinta, y existen también mecanismos para encontrar ejemplares
de eucalipto resistentes a la plaga que les afecta desde hace años, conseguirlo
me parece más a largo plazo pero sería posible", afirma Ballester.
El sistema de conservación de los embriones en nitrógeno líquido permitirá
además eliminar la etiqueta "en peligro de extinción" que se asocia
a algunas plantas de la comunidad gallega. En un tanque de 30 litros de nitrógeno,
a 196 grados bajo cero, se pueden almacenar cientos de miles de semillas.
"Se puede pensar que quedan indefinidamente, dentro de 20 años podrán
recuperarse sin alteración ninguna en sus características, ya que el proceso
metabólico de la semilla queda paralizado", explica Antonio Ballester.
Chopos y olmos contra los metales pesados
El Departamento de Fisiología Vegetal del IIAG está aprovechando los
buenos resultados de las técnicas desarrolladas hasta ahora para aplicarlas con
una nueva finalidad: aumentar la capacidad de absorción de contaminantes que
tienen algunas plantas. En concreto, el olmo y el chopo pueden eliminar metales
pesados en concentraciones altas, como el mercurio o el arsénico, y otros
residuos tóxicos como el petróleo, por eso están trabajando con estas
especies.
El IIAG colabora con el CSIC en una investigación conjunta para recuperar la
zona afectada en 1998 por el accidente en la mina de Aznalcóllar (Andalucía),
que originó vertidos tóxicos que llegaron hasta el Parque Nacional de Doñana.
Desde entonces se utilizaron plantas que eliminan la contaminación más
superficial. "Se piensa que utilizando árboles con raíces más profundas
se pueden limpiar las partes más profundas", asegura Antonio Ballester. La
técnica es la misma: se reproducen ejemplares con mayor capacidad de absorción
de contaminantes que otros de su misma especie.
A partir de septiembre el equipo de investigación espera iniciar un estudio,
en colaboración con la Universidad de Santiago, centrado en la utilización de
tojos y retamas para regenerar el suelo gallego.