Vilagarcía de Arousa | Martes, 12 de Septiembre de 2006
Los ganaderos de Castrove piden ayuda a los comuneros para reubicar las reses
 
En la última asamblea celebrada en el curro de A Escusa los criadores decidieron iniciar finalmente los contactos con las comunidades de montes de San Salvador de Meis, San Tomé de Nogueira, Barro, Pontevedra, San Xoán de Poio, Combarro y A Armenteira, que tienen intereses en Castrove, para mantener la línea de colaboración existente, que se intensificó con los incendios ocurridos el pasado mes de agosto, que apenas dejaron zonas verdes.

S. CASTRELO MEIS
 
En la actualidad sólo quedan vivos aproximadamente unos 140 caballos ¯murieron diez más en los últimos días a consecuencia de las heridas que padecían¯ de los 300 que existían antes de la oleada de fuego que quemó su espacio vital. Noventa de ellos fueron acogidos por los dueños que conforman la Asociación de Criadores de Cabalos de Monte Castrove, que contaron la ayuda de la Xunta de Galicia y la Diputación de Pontevedra para el suministro de víveres a los animales.

Sin embargo consideran la situación insostenible por la falta de espacio y las condiciones en las que se encuentran en sus viviendas, por lo que aguardan que los comuneros den el visto bueno para reubicarlos en parcelas que estarían marcadas con aramio , según apuntó uno de los responsables de la entidad.

Falta de pastos > Los 43 socios de la Asociación de Criadores de Cabalos esperan contar también con el apoyo de la Xunta de Galicia a la hora de reubicar a los animales. La idea es evitar que los caballos, una vez que vuelvan al monte Castrove, se acerquen a las zonas quemadas donde podrían ingerir alimentos en mal estado e incluso quemado, lo que les acarrearía numerosos problemas que les conducirían a la muerte, tal y como ocurrió en numerosos casos, según relataron los propios ganaderos.

Pero el principal objetivo es también apartar a los equinos de las casas y plantaciones, ya que al no encontrar un método de subsistencia en la superficie arbolada se acercarían a las propiedades particulares por necesidade , con el consecuente perjucio para sus dueños que verían dañadas sus cosechas.