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El cadáver del caballo ayer en
Cotorredondo. /
JS/marinfoto
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Hace unos días la Comunidad de Montes de
Santo Tomé alertaba del peligro de los animales sueltos.
Julio Santos Pena / MARÍN
Uno de los muchos caballos que deambulan por el rural marinense sin el
más mínimo control resultó muerto al ser alcanzado por un vehículo que
circulaba por la carretera de Figueirido, según fuentes de la Policía
Local, y que como suele ocurrir en estos casos, además de la lamentable
muerte del animal, el vehículo resultó seriamente dañado.
La misma fuente indicó a este periódico que el equino llevaba un
microchip que permite la identificación de su propietario que deberá
ahora responder por los daños además de haberse quedado sin el caballo
de su propiedad que ha sido trasladado desde el lugar del atropello
hasta el Cotorredondo donde fue recogido ayer por una empresa
especializada en incineración de animales y junto con el cuerpo sin vida
de un burro que apareció también muerto en el monte.
Denuncias
No hace muchos días desde la Comunidad de Montes de Santo Tomé de
Piñeiro se denunció el peligro que suponen los caballos aparentemente
salvajes que campan a sus anchas por pistas, caminos y fincas
particulares en las que suelen producir daños de consideración. Desde el
cabildo de la Comunidad de Montes se solicitaba entonces la intervención
de la autoridad competente para tratar de evitar este descuido y, sobre
todo el peligro pues, como ocurrió en este caso, es muy fácil que
cualquier vehículo se encuentre en plena oscuridad, especialmente en
invierno, con un grupo de caballos en cualquiera de las carreteras o
pistas forestales y, peor aún, si el encuentro es a la salida de una
curva. Las autoridades deberían exigir a los propietarios de los equinos
un mayor control sobre ellos.
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