FARO DE VIGO. Edición Digital JUEVES 01 DICIEMBRE 2005 
Edición digital n. 2467

Un caballo muere atropellado en la carretera de Marín a Figueirido
 

Foto
 Ampliar El cadáver del caballo ayer en Cotorredondo. / JS/marinfoto
 


Hace unos días la Comunidad de Montes de Santo Tomé alertaba del peligro de los animales sueltos.

Julio Santos Pena / MARÍN
Uno de los muchos caballos que deambulan por el rural marinense sin el más mínimo control resultó muerto al ser alcanzado por un vehículo que circulaba por la carretera de Figueirido, según fuentes de la Policía Local, y que como suele ocurrir en estos casos, además de la lamentable muerte del animal, el vehículo resultó seriamente dañado.
La misma fuente indicó a este periódico que el equino llevaba un microchip que permite la identificación de su propietario que deberá ahora responder por los daños además de haberse quedado sin el caballo de su propiedad que ha sido trasladado desde el lugar del atropello hasta el Cotorredondo donde fue recogido ayer por una empresa especializada en incineración de animales y junto con el cuerpo sin vida de un burro que apareció también muerto en el monte.
Denuncias
No hace muchos días desde la Comunidad de Montes de Santo Tomé de Piñeiro se denunció el peligro que suponen los caballos aparentemente salvajes que campan a sus anchas por pistas, caminos y fincas particulares en las que suelen producir daños de consideración. Desde el cabildo de la Comunidad de Montes se solicitaba entonces la intervención de la autoridad competente para tratar de evitar este descuido y, sobre todo el peligro pues, como ocurrió en este caso, es muy fácil que cualquier vehículo se encuentre en plena oscuridad, especialmente en invierno, con un grupo de caballos en cualquiera de las carreteras o pistas forestales y, peor aún, si el encuentro es a la salida de una curva. Las autoridades deberían exigir a los propietarios de los equinos un mayor control sobre ellos.