FARO DE VIGO Digital

Lunes, 15 de noviembre de 2004

EL GANADO OVINO, UN MERCADO EN ALZA

Nuevos pastores para el campo gallego

Alejandro Salvatierra, pastoreando su rebaño de 600 ovejas, en el municipio lucense de A Pontenova. / cameselle

Eduardo Rolland / A PONTENOVA (LUGO)

La oveja ha sido siempre ganado de pobre. Jamás alcanzó la categoría de la vaca, cuyo número medía la riqueza de las casas solariegas. Presente siempre como complemento, casi veinticinco mil explotaciones agropecuarias de Galicia tienen ovejas, pero sólo una de cada cien pastorea más de un ciento. Faltaban profesionales del sector ovino. Pero el mercado pide carne de cordero y el ganado lanar comienza a crecer, gracias a nuevos pastores. El objetivo es que la Comunidad pueda autoabastecerse, pues hoy en día importa de Castilla el 70 por ciento de la carne de cordero que consume.

Hay negocio y el sector ovino comienza a atraer a jóvenes profesionales. Como Alejandro Salvatierra, de 25 años, que lleva tres pastoreando un rebaño de 600 reses en el municipio lucense de A Pontenova. "La oveja da mucho trabajo, pero lo veo un negocio con futuro -explica- estamos trayendo a Galicia los corderos de Castilla, que son peores que los nuestros, y esto quiere decir que hay mercado".

Los padres de Salvatierra tenían vacas, pero él apostó por la oveja "porque con el ganado bovino hay muchos problemas, cuotas lácteas, saturación, precios controlados... con el cordero hay demanda y menos líos".

El negocio es la carne. La lana "apenas da para pagar la mitad de lo que te cuesta trasquilarla", asegura el joven ganadero.

El pasado año se sacrificaron en Galicia 72.501 corderos, que pusieron en el mercado 601 toneladas de carne. La Consellería de Agricultura reconoce que la producción ha crecido, pero querría un mayor incremento. Porque las mesas de la Comunidad consumen casi dos mil toneladas, con lo que los productores castellanos suplen las carencias.

"Queremos hacer fuerte al sector en Galicia, con profesionales y, sobre todo, explotaciones grandes", explica el presidente de la Cooperativa de Productores de Ovino de Galicia (Coviga), que representa a productores con unas 30.000 ovejas. Coviga fue fundada hace cinco años y ha creado una red comercial directa entre compradores y productores.

"Queremos tener las mejores ovejas, criarlas bien y conseguir copar todo ese mercado que Galicia podría tener", concluye Alejandro Salvatierra.

 

Una ocasión para jóvenes en un rural envejecido

Salvatierra monta sin silla una yegua salvaje domada por él. / cameselle

El rural gallego está envejecido. Sólo un 2 por ciento de los agricultores tienen menos de 24 años, mientras que por encima de los 55 años se concentra el 38 por ciento de la mano de obra. La ganadería atrae poco a la gente joven, pero el sector ovino puede convertirse en una oportunidad. Al menos, tiene demanda, sin necesidad de sobrevivir casi en exclusiva a cuenta de subvenciones comunitarias, como ocurre en otros productos.

"Yo tengo amigos que se han ido a Lugo o a Vigo a vivir", explica el pastor Alejandro Salvatierra, a sus 25 años: "Hoy, todo el mundo quiere ser oficinista, pero alguien tiene que quedarse aquí: a mí me gusta esto y, trabajando duro, se vive bien".

Las ovejas le dan a Salvatierra una jornada laboral intensa. Todos los días, pastorea su rebaño de 600 cabezas entre varias fincas que tienen arrendadas para pasto. Los animales duermen en el monte, "pero tengo que cuidarlas, para que no me entre el lobo". El joven manda 800 corderos al año al matadero. Y, en su tiempo libre, incluso doma caballos. "Algún día, los que se van, volverán al campo", dice.