Neli
Pillado / PAZOS DE BORBÉN
Las fincas de Pazos de Borbén se encuentran amenazadas. Las
vacas salvajes campan a sus anchas por el municipio y destrozan
plantaciones, cierres, muros e incluso ocasionan incidentes en
las carreteras. Tras quejarse de la situación en numerosas
ocasiones al concello, los vecinos de las parroquias de Moscoso,
Xunqueiras y A Ermida recogen firmas para presentar denuncias
ante la Consellería de Medio Ambiente.
Grupos de entre seis y diez animales irrumpen en la vida de
los vecinos casi diariamente. En ocasiones aparecen manadas más
numerosas. "Chegáronse a ver ata 72 vacas xuntas polas
veigas", asegura Roberto Gómez, un vecino de Moscoso, que
se ha visto obligado a espantarlas varias veces en la misma
jornada de sus terrenos.
El principal temor de este vecino es el riesgo que provoca la
invasión de animales en las carreteras del municipio. "Xa
houbo varios accidentes. Por sorte non saiu ninguén ferido,
pero o perigo está ahí", señala. Y es que estos bovinos
son bravos. "Hai que ter coidado porque ás veces
embisten".
Los animales intimidan a cualquiera. Adelaida Fragueiro ha
sentido pánico frente a un buey procedente del monte comunal.
"Quixen retelo na miña veiga para que o vise a Guardia
Civil e viña contra min.", relata esta mujer de Moscoso,
que se queja de la actitud de los agentes.
Los afectados de Xunqueiras lamentan también las
contestaciones de los efectivos de seguridad. "Dinche que
tomes nota do número do crotal, pero non podemos achegarnos ós
animais porque, se lles facemos dano, os donos pódennos
denunciar", explica Alejandro Santoro. Este hombre perdió
una plantación de 225 castaños a causa de las visitas vacunas,
al igual que Carmen Garrido, que dejó de plantar maíz en sus
fincas para evitar pérdidas o Arcilia Feijóo, que tendrá que
recomponer un muro de piedra destrozado por las embestidas.
Ninguno de los perjudicados busca culpables. Sólo piden
soluciones. El presidente de la comunidad de montes del
municipio, Álvaro Martínez, asegura que el ganado resulta
beneficioso para la superficie mancomunada, pero que las cabezas
de ganado son demasiadas. "Hai máis de cen e os
propietarios non son capaces de controlalas. O gran problema é
que os políticos pásanse a pelota uns ós outros", dice.
Ante las demandas del BNG, el alcalde de Pazos, Andrés
Iglesias, insiste en que el concello no tiene competencias en
este ámbito, aunque se ha comprometido a gestionar el asunto en
la consellería.