G.M.P.
- o morrazo
Los representantes de las comunidades de montes de Meira y
Moaña reconocen que la presencia "incontrolada" de
caballos (más frecuente en los montes de A Fraga, Cela y el
Marco de Xaxán) afecta especialmente a las plantaciones de
castaños y pinos, ya que los animales acuden a alimentarse de
las hojas más tiernas. En esas "visitas", además de
comerse parte de las plantas, arrancan otras de raíz o las
pisotean, con las correspondientes pérdidas. Unos desperfectos
que llegan a afectar a terrenos agrícolas cuando, por la falta
de pastos en los montes, las "bestas" bajan del monte
a las fincas cultivadas.
Alrededor de un centenar de caballos viven en libertad en los
montes de la comarca, según los datos estimados, ya que ni los
concellos ni las Consellerías de Medio Ambiente y Agricultura
cuentan con datos al respecto. La cifra que se maneja es muy
inferior a la que registran concellos del interior de la
provincia, como es el caso de Cerdedo, donde se registran más
de 1.500 reses mostrencas, entre caballos y vacas, y donde el
conflicto ha provocado la requisa de reses e incluso ha sentado
en el banquillo a agricultores y ganaderos.
En un documento conjunto de las Consellerías de
Medioambiente y Política Agroalimentaria, denominado
"Documento de análise para a ordenación do gando
ceibe", se advierte de que, en el caso de ganado mostrenco
capturado, se prevé un período de exposición pública de 15 días
con los gastos a cuenta de la Administración, que se encargará
de cobrar luego los daños causados y la manutención de los
animales a sus propietarios. Si pasado el plazo los dueños no
aparecen, se procederá a su subasta pública.
Difícil solución
Desde Medioambiente se insistió ayer en que los daños
que puedan causar los animales "son responsabilidad
exclusiva de sus propietarios", ya que se trata "de
ganado en libertad, pero no salvaje, con unos dueños que los
dejan criando en el monte y luego recogen sus frutos". Como
fórmula de actuación recomiendan "presentar denuncia ante
la Policía o la Guardia Civil y que sean los agentes quienes
busquen a los dueños para que responda de las
consecuencias". El trabajo de los agentes comienza por la búsqueda
del animal o animales, difíciles de concretar, y posteriormente
de sus dueños, tarea que se complica al no estar marcados
muchos de los caballos.
En Política Agroalimentaria advierten de que se trata
"de un tema muy complicado y de difícil solución. Todo lo
que afecte al ganado mostrenco da mucho que hablar". Tanto
que, en otros municipios, se ha llegado al punto de
responsabilizar a los ganaderos de provocar incendios para
fomentar los pastos y como represalia a las denuncias de las
comunidades de montes.
En O Morrazo no se ha llegado a esos extremos, ya que el número
de reses mostrencas y la presión de los comuneros es menor. Las
partes insisten en la necesidad de compatibilizar ambos usos,
forestal y ganadero, "porque sobra monte para todos".
Los caballos "invaden" el vial Moaña-Marín
El principal peligro para la circulación se constata en la
carretera PO-313, entre Marín y Moaña, especialmente en el
tramo desde A Cruz da Maceira al mirador de A Fraga. En las últimas
semanas, los cuerpos policiales han recibido una decena de
denuncias de conductores que han estado a punto de chocar contra
los caballos que ocupan la vía pública. Una situación que
empeora con la llegada del invierno, cuando la lluvia y la
niebla contribuyen a reducir la visibilidad.
A la policía sólo le queda intentar espantar a los animales
para evitar males mayores. Paradójicamente, los únicos
accidentes recientes de que se tiene constancia no fueron
provocados por caballos sueltos, sino de montura, en Rande y A
Xunqueira.