FARO DE VIGO Digital

Lunes, 17 de mayo de 2004

Una lucha cuerpo a cuerpo

Imagen de uno de los machos de la manada que ayer se congregó en el curro de A Valga, en Oia. / de arcos

C. Quintas / VIGO

Cuenta la tradición que ya en la antigüedad los habitantes de Santa María de Oia estaban empeñados en doblegar a las bestas. De hecho, los petroglifos hallados en la zona lo atestiguan. Ayer, tercer domingo de mayo, los herederos de estos primeros pobladores celebraron el curro de A Valga -el primero del año- continuando con un ritual ancestral que ha pervivido generación tras generación. Más de un millar de personas participaron en esta popular "rapa", que congregó a más de 350 animales de las manadas que pastan en libertad por la sierra de la Groba.

"El invierno no fue duro para el ganado; hemos reunido entre 350 y 400 bestas", confirmó Argentino Durán Castro, presidente de la Asociación Cabalos Monte da Groba, y organizador del evento. Durán matizó, no obstante, que hay muchas yeguas preñadas que aún no han alumbrado este año, por lo que sólo se pudieron marcar poco más de 60 potros. Además, el que se suspendiera este mismo curro el fin de semana anterior a causa de la lluvia mermó el número de visitantes, según los organizadores.

Conforme a la tradición, con las primeras luces del día los propietarios de los animales -alrededor de unas 100 personas- peinaron los montes de A Groba a pie o a caballo en busca de las manadas que pacen en libertad, y las condujeron hasta la explanada del curro de A Valga. Allí permanecieron hasta las cinco de la tarde, hora en la que los guiaron al interior del recinto. Durante el mediodía, cientos de visitantes disfrutaron de una comida campestre a la sombra de los árboles o en los puestos de comida instalados alrededor del curro, la mayoría pertenecientes a comisiones de fiestas locales.

A las cinco comenzó el espectáculo. Los "aloitadores", con la única ayuda de sus manos y una cuerda separaron a los potros y a las yeguas preñadas del resto de la manada. Se trata de una lucha "cuerpo a cuerpo" contra el animal, en la cual siempre se produce algún que otro golpe. Los jóvenes fueron los más atrevidos. Manuel "Cachalote" es uno de estos "aloitadores", sólo que en su caso no es propietario de ninguna "besta". "Las regalé todas, pero me gusta ayudar", afirmó. Como Manuel, son muchos los aficionados al mundo de los caballos que se acercan a este curro para lucir sus monturas.

Los potros fueron marcados a fuego por los ganaderos y algunos vendidos a precios de entre 60 y 70 euros. Las yeguas fueron desparasitadas y se les raparon las crines. Los próximos curros serán el de Torroña y el de Mougás.