Lunes, 19 de agosto de 2002

 

 

300 CABALLOS PARA 30 "ALOITADORES"

A Escusa celebró su rapa

junior/marinfoto Un "aloitador" domina a un caballo para cortarle las crines y marcarlo.

REDACCIÓN - Pontevedra

Trescientas cabezas de ganado pasaron ayer por las manos de treinta esforzados "aloitadores" del Curro de A Escusa, en Poio. Se trata de una fiesta que conserva el esquema tradicional de este tipo de acontecimientos en la que los hombres rapan y marcan a los caballos como lo hacían sus ancestros.

Aunque el día grande de la fiesta fue ayer, los organizadores, de la Asociación de Criadores de Caballos Monte Castrove, dedicaron la mayor parte del día del sábado a reunir los caballos en el pastizal, una ardua tarea que comenzó sobre las siete de la mañana, puesto que no todas las bestias estaban dispuestas a entrar en la finca en la que esperarían el marcado.

Para conseguir este objetivo, cada cuadrilla se encargó de un grupo de equinos, aunque en muchos casos ya sabían en qué zonas estaban los animales.

Del otro lado se situaron los visitantes. Según la organización, ayer visitaron el curro unas 2.000 personas, que mayoritariamente disfrutaron de la comida campestre que se celebró antes de la rapa.

Tras la comida, la organización trasladó a los animales al curro, para comenzar con la marca y rapa y para separar a los potros, aproximadamente un centenar, que se vendieron a unos precios de entre 120 y 150 euros.

El curro contó con los aditamentos folklóricos de toda fiesta tradicional.

 

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