Moraña reúne cerca de 400 caballos salvajes en el monte Acibal

Espectáculo y tradición se unen hoy en la Rapa das Bestas de Amil

P. Sanjorge. • Moraña

Las manadas de caballos han sido reunidas por los mozos del lugar durante todo el fin de semana
Un año más, Moraña celebra la tradicional “Rapa das bestas de Amil”, un acontecimiento en el que se dan cita los lugareños de la parroquia y cientos de amantes de los caballos salvajes, protagonistas por un día tras ser reunidos por los mozos en el pastizal. La Asociación Cabalar de Amil espera reunir hoy cerca de cuatrocientos equinos que batallarán en el curro con los “apeitadores”, los jóvenes encargados de marcar y “arroucar” -cortar las crines- los animales para posteriormente devolverlos a la libertad o destinarlos a la venta para su comercialización, habitualmente en Francia, explica un vecino.

El precio de un caballo cuya carne se destinará después a la comercialización oscila entre los 72 y 180 euros. La venta de los equinos se realiza después de la tradicional “rapa”, un espectáculo en el que se fusiona la belleza y la fuerza de caballos salvajes que pastan libres -aunque con dueño- en el monte Acibal a lo largo de todo el año.

Pero no todos los caballos son puestos a la venta, también los hay que vuelven a la libertad de los montes, sobre todo los sementales que conforman una manada con su “harén” de yeguas. En otros tiempos, cuenta un lugareño, caballos bravos como “O Picón”, “O Rubio” y “O Negro” hacían las delicias de los espectadores en el curro, mientras que en la actualidad “son máis mansos, inda que todavía hai cabalos con forza”.

Las peñas de amantes de los caballos han llegado a lo largo de todo el fin de semana, procedentes de Campañó, Caldas de Reis, Cuntis, Campolameiro o Barro. Sus integrantes recorren el camino montados a lomos de sus equinos, muchos de razas más puras que los que habitan en los montes, habitualmente “do país”.

Los actos de la tradicional “rapa” se iniciaron el viernes, con la “xunta das bestas” en el pastizal. Ayer, los mozos y niños del lugar siguieron orientando a las manadas hasta las brañas de Amil y por la noche celebraron una gran verbena, preludio del tradicional curro, tan curioso para los turistas. Durante la jornada de hoy, y desde la mañana, se introducen los animales en el curro, donde se separarán los potros de los equinos de mayor edad.

Premio para los “aloitadores”

A las cuatro de la tarde, cual toreros en la plaza, los “apeitadores” lucharán una vez más con los caballos para “rapalos” y montarlos. Los mozos más aguerridos, los que hayan demostrado su dominio sobre el animal, recibirá diversos premios y más tarde tendrá lugar la suelta de animales al monte. Miguel Calvo, presidente de la Asociación Gastronómica de Amil -presente durante todos los actos- explica que el paso del tiempo ha dejado atrás la razón de ser de esta tradición, “antes xuntábanse os cabalos nos corrales e destinábanse para facer traballos agrícolas, agora moitos dos animais se venden por pouco diñeiro e comercialízanse en Francia e tamén en Valencia”.