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| Las manadas de caballos han sido reunidas por los mozos del lugar durante todo el fin de semana |
Pero no todos los caballos son puestos a la venta, también los hay que vuelven a la libertad de los montes, sobre todo los sementales que conforman una manada con su “harén” de yeguas. En otros tiempos, cuenta un lugareño, caballos bravos como “O Picón”, “O Rubio” y “O Negro” hacían las delicias de los espectadores en el curro, mientras que en la actualidad “son máis mansos, inda que todavía hai cabalos con forza”.
Las peñas de amantes de los caballos han llegado a lo largo de todo el fin de semana, procedentes de Campañó, Caldas de Reis, Cuntis, Campolameiro o Barro. Sus integrantes recorren el camino montados a lomos de sus equinos, muchos de razas más puras que los que habitan en los montes, habitualmente “do país”.
Los actos de la tradicional “rapa” se iniciaron el viernes, con la “xunta das bestas” en el pastizal. Ayer, los mozos y niños del lugar siguieron orientando a las manadas hasta las brañas de Amil y por la noche celebraron una gran verbena, preludio del tradicional curro, tan curioso para los turistas. Durante la jornada de hoy, y desde la mañana, se introducen los animales en el curro, donde se separarán los potros de los equinos de mayor edad.
Premio para los “aloitadores”
A las cuatro de la tarde, cual toreros en la plaza, los “apeitadores” lucharán una vez más con los caballos para “rapalos” y montarlos. Los mozos más aguerridos, los que hayan demostrado su dominio sobre el animal, recibirá diversos premios y más tarde tendrá lugar la suelta de animales al monte. Miguel Calvo, presidente de la Asociación Gastronómica de Amil -presente durante todos los actos- explica que el paso del tiempo ha dejado atrás la razón de ser de esta tradición, “antes xuntábanse os cabalos nos corrales e destinábanse para facer traballos agrícolas, agora moitos dos animais se venden por pouco diñeiro e comercialízanse en Francia e tamén en Valencia”.