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| Dos caballos pastan libremente en
una zona quemada de Torroña. /
j. lores |
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Comuneros y ganaderos firman un pacto
histórico para distribuir a los animales según su consumo.
N. Pillado / Oia
Los incendios de agosto no sólo han acabado con
cerca de la mitad de la superficie forestal del municipio de Oia, sino
que también podrían dejar atrás la ancestral tradición del libre
pastoreo de ganado para pasar a una convivencia sostenible entre
animales y vegetación. Representantes de las comunidades de montes y de
las asociaciones de ganaderos del municipio firmaron un acuerdo
histórico para cercar a los animales con el fin de posibilitar la
regeneración del monte quemado.
El pacto se produjo la noche del lunes, fecha en la que los asistentes
al encuentro formaron una comisión de seguimiento que se encargará de
ordenar los espacios y alternar la presencia de las reses en los
cercados para conseguir que los lugares arrasados por el fuego recuperen
la vegetación más rápido. Caballos y vacas pastan ahora de forma
incontrolada por lo que la regeneración resulta casi imposible. "Lo que
más gusta al ganado son los nuevos brotes de la especie que sea y se los
comen todos", aseguran Xavier Garrido y Margarida Fernández,
representantes de la Mancomunidade de Montes de Oia.
La mencionada comisión de seguimiento, que se reunirá el próximo lunes
en el centro cultural de Mougás a las 20.00 horas, está integrada por un
representante del Sindicato Labrego Galego, la ingeniera forestal de la
Mancomunidade de Montes de Oia, el secretario de la Asociación do Cabalo
Monte da Grova, Roberto Miniño; el presidente de la Asociación de Gando
Vacún Monte da Campana, Eugenio Portela; el presidente de la Comunidad
de Montes de Pedornes, Xavier Garrido; el presidente de la comunidad de
montes de Burgueira, Camilo González; el presidente de la comunidad de
Santa María de Oia, Aquilino Crespo; y el de la mancomunidad de montes
de todo el municipio, José Cuevas.
Piden ayuda a la Xunta
Todos ellos han sentado las bases para ordenar el ganado en los montes,
pero aseguran que su proyecto será imposible sin la colaboración de la
Xunta. Por eso piden a la Consellería de Medio Rural que les facilite
los datos reales sobre el número de animales que habitan en los montes
con el fin de calcular la carga ganadera para delimitar las superficies
de los cierres. Los ganaderos cuantifican en torno a 300 vacas, 400
caballos y un número sin definir de ovejas y cabras, pero los comuneros
calculan que la cifra real supera en más del doble a la aportada por los
dueños de las reses. Asimismo, comuneros y ganaderos solicitan al
departamento que dirige Alfredo Suárez Canal que contribuya a la
instalación de las cercas, que medirán kilómetros de largo.
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