Un total de quince comunidades de montes de las comarcas de O
Salnés y Pontevedra presentaron un proyecto al Proder II
mediante el cual pretenden conseguir un aprovechamiento
silvopastoral del Monte Castrove por el método del pastoreo
racional. Esta iniciativa pretende también reducir el riesgo de
incendios forestales, un manejo fácil de las reses, que evitaría
su dispersión por las zonas agrícolas, y mejorar la producción
del ganado y de la madera. Expertos y dirigentes de comunidades
de montes participaron en una mesa redonda en la que analizaron
el desarrollo endógeno y sostenible del medio rural.
La Fundación Comarcal acogió ayer la
presentación de un proyecto elaborado por las comunidades de
montes vecinales de las comarcas de O Salnés y Pontevedra
denominado “Mellora, ordenación e preservación dos recursos
forestais”, cuyo objetivo es realizar un aprovechamiento
silvopastoral del monte Castrove.
El gerente de la Fundación, Manuel Soliño, enmarcó el acto
dentro de una nueva etapa de la campaña de divulgación de las
ayudas del Proder II, en la que “se implicará a todos los
sectores en la difusión de las líneas de subvención del
proyecto para que lleguen al máximo número de personas
posible”.
El de ayer fue presentado por Celso Milleiro, presidente de
la Mancomunidade de Montes Veciñais do Noroeste de Pontevedra y
principal artífice del proyecto, quien explicó que se trata de
una iniciativa pionera en Galicia, que busca sacar al monte el máximo
rendimiento posible.
Este plan tiene como finalidad la explotación mixta de
madera y carne en los montes de O Salnés en una superficie de
1.255 hectáreas. Para ello se racionalizará el pastoreo por el
método rotacional por parcelas, para controlar el mato. De esta
forma, se garantizaría la organización del ganado caballar de
un modo integrado con la producción maderera.
En la zona donde se prevé la implantación de este proyecto
existen ahora mismo unas 350 cabezas de ganado y se trataría de
lograr una carga ganadera de una res por cada tres o cuatro hectáreas.
Los gastos de mantenimiento de este sistema se reducirían a una
simple vigilancia y control sanitario de los caballos.
El beneficio para las comunidades de montes pasaría por una
importante reducción del riesgo de incendios y, para los
ganaderos, un manejo más controlado de sus reses.