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| Un aspecto del monte de Pedornes,
tras los incendios y las riadas. /
s. daponte |
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Tras los incendios y las riadas, aseguran
que no podrán vender madera en al menos tres décadas.
N. Pillado / Oia
La oleada de incendios de agosto y las riadas
de octubre han asestado duros golpes a las comunidades de montes de Oia,
en especial a las de las parroquias de Viladesuso y de Pedornes. Sus
terrenos no podrán regenerarse en al menos tres décadas, por lo que no
venderán madera para invertir en el cuidado de su superficie, ni mucho
menos en obras sociales en su entorno. El panorama se plantea oscuro y
los directivos de ambas sociedades mancomunadas alertan del riesgo de la
desaparición de sus juntas.
Margarida Fernández, presidenta de la comunidad de montes de Viladesuso,
se muestra pesimista. "¿Que imos facer agora? Non podemos sacar
rendemento do noso producto para invertir. Xa case non tén sentido que
siga viva a comunidade", explicaba ayer tras una visita a las zonas más
afectadas por el fuego y los desbordamientos con directivos de la
plataforma "SOS contra o lume" y el alcalde de Oia.
La comunidad que preside Margarida Fernández ingresaba entre 200.000 y
300.000 euros al año por la venta de madera. Parte de ese dinero se
destinaba a la reforestación y limpieza de los montes, y otra a "cubrir
servicios que o concello non podía dar pola súa escasa capacidade
inversora", explica la directiva. Los comuneros han financiado el
alumbrado de la parroquia, han pavimentado viales e incluso han
construido un centro cultural. "Este tipo de actuacións xa se acabaron
para nós", comenta. Y es que de sus 500 hectáreas, se han quemado 495.
Alternativas económicas
El futuro de la comunidad de Pedornes también se presenta negro, pero su
presidente, Xabier Garrido, aboga por buscar alternativas a la venta de
madera: "Non temos que quedarnos de brazos cruzados. Podemos alugar
terreos a granxas, entidades deportivas... Hai que buscar ideas para
manternos e coidar o espacio ambiental que temos, así como os xacementos
arqueolóxicos". La sociedad que preside Garrido ha visto cómo se
quemaban en pocos días sus 230 hectáreas. La comercialización de la
madera ofrecía unos ingresos anuales de 12.000 euros al colectivo, pero
eso se acabó.
Los representantes de los comuneros exigen a la Xunta subvenciones para
recuperarse del bache. En este sentido se pronuncian también los
responsables de "SOS contra o lume" y el propio alcalde de Oia,
Alejandro Rodríguez. "O director xeral de Montes prometeu axudas para as
persoas que se benefician do monte como os gandeiros, pero para os donos
non haberá nada. Os propietarios teñen dereito a recibir subvencións
para recuperalo", reclaman.
El presidente de "SOS contra o lume", José Antonio Landín, alcalde de
Barro, ofreció el asesoramiento de la plataforma a los comuneros de Oia
para encauzar sus reclamaciones. El asesor forestal de la plataforma,
Andrés Novo, denunció la "lentitud" de la Xunta para retirar la madera
quemada. Margarida Fernández secundó esta crítica, ya que troncos
esparcidos por terrenos comunales de Viladesuso han perdido valor al
permanecer tanto tiempo expuestos a la humedad. "O que podería venderse
para táboas, agora só serve para triturar", afirma.
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