FARO DE VIGO. Edición Digital MIÉRCOLES 27 SEPTIEMBRE 2006 
Edición digital n. 2764 
Los comuneros urgen a la Xunta la tala de los árboles quemados en incendios
 
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 Los voluntarios siguen trabajando en la recuperación del monte. / g. núñez
 


La Xunta de Montes de Domaio estudiará romper el convenio con el ejecutivo si no apura los trabajos.


Emilio C. Mera / O Morrazo
Los comuneros de la comarca asumen y apoyan, aunque con razones diferentes, la decisión de la Organización Galega de Comunidades de Montes Veciñais en Mancomún (ORGACC) de no firmar el acuerdo forestal para el aprovechamiento de la madera quemada y para la recuperación sostenible de los montes arbolados afectados por los fuegos. El bajón de los precios, los impuestos que deben pagar y que la decisión deba pasar por la mesa de la madera son los argumentos que esgrimen los comuneros para basar su negativa a la propuesta de Medio Rural, a quien urgen la tala de los ejemplares afectados.
Las xuntas de montes quieren invertir el dinero conseguido por la venta de la madera quemada para reforestar el monte y para trabajos futuros. Para la organización de O Hío "si no te dan facilidades para obtener el dinero, no consigues recursos para seguir trabajando y entonces llega la desilusión y la desidia". En Moaña, su presidente Manuel González urge la tala ya que "por ahora el pino está para vender pero dentro de un mes puede perder un 50 por ciento de su valor".
Otro de los quebraderos de cabeza de los comuneros es agilizar la venta de la madera. Responsables de Domaio han recibido visitas de madereros para realizar presupuestos de algunas zonas con ejemplares quemados. En Meira, pese a que no creen prioritaria la tala, opinan que "la adjudicación directa de lotes agilizaría la venta de toda la madera afectada", algo que también comparten otras organizaciones de la comarca con matices.
Además, desde Meira y Darbo se señala que "la mesa de la madera se extralimitó al hablar de la política forestal y sobre todo en los precios y plazos de la corta". La propuesta era "seguir con la misma política que hasta ahora", en la que se "permite la replantación de algunas zonas determinadas con eucalipto" algo que los comuneros no comparten.
Los comuneros de Domaio son los que se han mostrado más inflexibles y tajantes ante lo que está sucediendo con la madera. Su presidente, Juan Santos, recalca que "si la Xunta no nos permite talar en un plazo corto de tiempo estudiaremos si rompemos el convenio". Desde hace tres días técnicos de la Xunta están evaluando sus montes.

Curso para perfeccionar el manejo de la motosierra
 

La Fundación Comarcal y la Mancomunidade de Montes Veciñais do Morrazo imparten desde hoy mismo un curso de motoserrista forestal que se prolongará hasta el viernes. El seminario tendrá una duración de 24 horas con clases que se darán en el local de la Xunta de Montes de Domaio. un total de 25 personas que integran las brigadas forestales y las comunidades de montes participan en esta iniciativa formativa que tendrá sus prácticas en zonas afectadas por la ola de incendios de agosto.
El objetivo del curso es mejorar la formación y el conocimiento de los participantes en el manejo de motosierras, apeo, talas, desramado y apilado de árboles. También se abordarán medidas de seguridad en los trabajos forestales, equipamientos de seguridad, manejo y mantenimiento de motosierras o las medidas de seguridad y precaución que se deben tomar en la tala de árboles. Los alumnos empezarán el curso con ocho horas de clases teóricas que se completarán con 16 horas de prácticas en el monte.
 
 
Cuando el precio de la madera es secundario
 

Para la Xunta de Montes de Meira el precio de madera ahora mismo es totalmente secundario. Lo prioritario para ellos es conseguir que la erosión sea lo más pequeña posible ya que la acción de los sucesivos incendios sumado al daño producido por los eucaliptos y la elevada pendiente provoca que en algunas zonas sea necesario hacer trabajos de protección urgentes.
Además, explican que "estamos intentando evitar que se produzcan `escorrentías´ que puedan afectar tanto al suelo como a las mariscadoras".
Asimismo ven "imposible" cortar árboles en algunas zonas porque "si talamos y llueve habrá movimientos de tierra y además si entramos con tractores para mover la madera degradamos el terreno".
Para ellos, "lo primero en lo que tenemos que preocuparnos es en la erosión, luego en el precio de la madera y por último en la reforestación".
Aunque que sea secundario, los comuneros estarán atentos a todo lo que sucede con su precio aunque "si para proteger el suelo tenemos que sacrificar la madera lo haremos", aunque son conscientes de que "cuanto más tiempo pase sin talar más se va a devaluar lo que vale la madera quemada que tenemos".