FARO DE VIGO. Edición Digital JUEVES 07 SEPTIEMBRE 2006 
Edición digital n. 2744
LA RESPUESTA SOLIDARIA
 
Las manos del voluntariado
 
Foto
Las tareas de estos primeros días consisten en realizar barreras para frenar futuras erosiones. / gonzalo nÚñez
 


Los voluntarios afrontaron ayer la primera jornada en la recuperación del monte.


M.M. / Moaña


Sólo tienen dos manos pero han decidido ponerlas a disposición de todos los gallegos. Mientras algunos miembros de la comunidad se afanan en destruir el ecosistema de la comunidad con incendios o vertederos, los voluntarios aportan su tiempo y sus ganas para recuperar lo que es de todos, el monte, la naturaleza. En Moaña, de momento, son medio centenar. En toda Galicia, ya llegan a los 5.700.
María Puga, Carmen Fariña, Alexandre Ríos o Guillerme Ignacio Costa son algunos de estos héroes del bosque. No son una versión moderna de Robin
Hood sino estudiantes, trabajadores que han decidido prescindir de su poco tiempo libre para frenar la erosión en los montes quemados, repoblarlos con especies y darles un aire más saludable.
Ayer mismo, vivían su primera jornada intensiva de trabajo en la zona cero de la comarca morracense, la masa de arbolado calcinado de Meira y Domaio. Durante la tarde, tutelados por técnicos de las comunidades de montes, hicieron sus primeros pinitos elaborando barreras que frenen la erosión que llegará con las primeras lluvias.
"En la medida de las posibilidades de cada uno, la gente debe participar", aseguraba el joven Alexandre Ríos en la entrada del Concello de Moaña a la espera de la señal de partida hacia el monte. El capataz forestal de los comuneros de Meira pasaba lista y daba las últimas instrucciones mientras aquí y allá se revisaban las mochilas así como el material vertido en ellas: linternas, chubasqueros...
La quincena de voluntarios citados ayer en Moaña alababa la iniciativa de la Dirección Xeral de Voluntariado de ofrecer la posibilidad de ayudar con la simple llamada a un teléfono, el 900 400 800. "Estaba pensando en cómo podía ayudar, explica el buenense Guillerme Costa, y llamé a amigos afectados que ya no necesitaban ayuda. Después surgió lo del teléfono de la Xunta y llamé". Entre los motivos que le movieron a participar apunta algo muy sencillo: "Yo siempre anduve mucho por el monte, siempre me gustó desde pequeño".
Sus compañeros de cuadrilla apuntaban la conciencia ecológica o las ganas de ayudar como causas de esta movilización voluntaria. La práctica totalidad, no obstante, esperaba encontrarse rodeada de más manos. "En plan anécdota, me extraña que haya poca gente de Moaña", apuntaba Alexandre Ríos.
Razón no le faltaba, los vecinos moañeses escasearon en esta primera jornada de recuperación del mismo monte que defendieron durante noches en vela de las llamas. Para suplirlos, voluntarios de municipios como Redondela, Vigo, Cangas, Marín o Bueu estaban ahí.
Las comunidades de montes dan gracias por la colaboración. Juan Santos, de Domaio, lo verifica . "Veo que hay más mujeres que hombres en el voluntariado. Están más concienciadas. Estamos contentos con el número de voluntarios. Es digno de admirar. Es una señal de que no estamos muertos, hay mucha preocupación", concluye.