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Los voluntarios despejan una
ladera del monte de objetos que el fuego no llegó a consumir. /
MARÍA VILLAR
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Decenas de voluntarios acuden a la llamada
de la asociación ecologista "Verduxo" para limpiar y sembrar entre
cenizas.
Iván Leis / REDONDELA
El monte de A Peneda, en el límite de los
municipios de Redondela y Soutomaior, recibió ayer la solidaridad de más
de cien voluntarios. Jóvenes y mayores respondieron a la llamada de la
asociación ecologista "Verduxo" para iniciar la recuperación ambiental
de la cumbre, que ardió casi por completo hace un mes "en la peor
jornada de los incendios de este verano", recuerda la presidenta del
colectivo, María del Carmen Álvarez.
A Peneda, donde se celebra la concurrida fiesta de Os Fachos, es un
impresionante mirador a la ría coronado por una ermita. La belleza del
entorno contrasta con las ramas desnudas y negras que dejó el fuego.
"Una mano lo destruyó todo, ahora hacen falta cientos para construir",
explica Carmen Álvarez, quien al igual que los demás remueve la ceniza
del suelo. El trabajo que hacen es triple: primero despejan la zona de
desperdicios (latas, cristal...); luego acumulan ramas y piedras
formando barreras naturales que impedirán el arrastre de la débil capa
de tierra; por último plantan semillas de una hierba gramínea de fácil
arraigo.
Esta labor de reforestación está supervisada por técnicos en la materia
y pretende "darle un mínimo apoyo a la naturaleza, que intentará
recuperarse por sí sola de la catástrofe", indica la portavoz de
"Verduxo". Confían en que con las lluvias de otoño, A Peneda recupere su
verdor. La afluencia de voluntarios ayer por la tarde invita al
optimismo, a pesar del desolador escenario.
Entre los que se desplazaron a A Peneda estaba el alcalde de Soutomaior,
Agustín Reguera. En traje de faena y acompañado de sus hijos, explicó
que Medio Rural ha comprometido para la próxima semana el inicio de
trabajos similares de reforestación en las orillas del río Verdugo,
donde "también será necesario movilizar a voluntarios", dijo.
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