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| Uno de los incendios registrados
a principios de agosto en Terra de Montes. /
bernabé/sonia gonzález |
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La superficie quemada en este periodo roza
las 10.000 hectáreas, el 84% de monte raso. Forcarei es el municipio más
castigado.
S. Soutelo/L. Varela / LALÍN/Cerdedo
Los nueve municipios que conforman las comarcas de Deza y
Tabeirós-Montes sufrieron entre los años 2002 y 2005 un total de 3.063
incendios, por lo que la media anual de fuegos se sitúa en los 612,6. En
un balance por años, el de 2002 se sitúa como el de mayor número de
focos en ambas zonas (803), pero fue en 2005 cuando ardió mayor
superficie, puesto que la cifra de terreno quemado asciende a las
3.113,07 hectáreas durante dicha etapa, frente a las más de 2.600 que
ardieron tres años antes. Si bien la primera mitad de este año
presentaba datos mucho más halagüeños, sólo en la primera quincena de
agosto ardió más terreno -a falta de que Medio Rural concrete las cifras
por municipios, los propios concellos estiman que se quemaron unas 1.000
hectáreas en el Deza y el doble en Tabeirós/Montes- que la media anual
de lo que va de siglo, que se sitúa en las 2.000 hectáreas.
En cualquier caso, tanto en un análisis global como en un estudio por
anualidades, la superficie de monte raso supone más del 80% del terreno
total que ha sido cubierto de ceniza. De hecho, de las 9.732 hectáreas
quemadas durante estos cinco últimos años, el 84,52% (8.226,06
hectáreas) pertenece a monte bajo, mientras que se han perdido 1.505
hectáreas (poco más del 15% del total) de arboledas y plantaciones de
diversas especies.
El municipio de Forcarei ha sido el más castigado por el fuego en todos
los años, salvo en 2002, que, a pesar de registrar 803 focos, sólo la
octava parte pertenecían a este ayuntamiento. De hecho, el año pasado
este concello vio como se quemaban 863 hectáreas de terreno, que se
convirtieron en la cuarta parte de toda la superficie ardida en Deza y
Tabeirós-Montes durante ese mismo año. Fue en 2004 cuando Forcarei se
convirtió en un triste líder por doble partida, al alcanzar los 133
incendios traducidos en 602 hectáreas quemadas, e imitado muy de lejos
por los 83 focos y 219,97 hectáreas arrasadas en tierras de Rodeiro.
Precisamente, este concello y el de Lalín son los que siguen al
forcaricense en el ranking de terreno carbonizado.
La masa forestal de Forcarei y los numerosos incendios que por ello ha
padecido explica que la comarca de Tabeirós-Montes presente un
porcentaje del 44,08% respecto a las 9.732 hectáreas quemadas en las
zonas durante 2001 y 2005. Curiosamente, esta cifra se reduce de forma
considerable en el año 2002, que a pesar de ser el que indica mayor
número de focos, se cebó especialmente con los territorios dezanos, ya
que de las 2.618 hectáreas ardidas, sólo 634,03 (es decir, el 24,21%)
correspondían a los concellos de A Estrada, Forcarei y Cerdedo. Por
contra, más de la mitad de los terrenos ardidos en los años 2001 y 2005
corresponden a esta comarca.
La Mancomunidade de Montes de Cerdedo presentará a la Xunta un plan de
prevención de incendios valorado en 250.000 euros
La Mancomunidade de Montes de Cerdedo presentará en el mes de octubre un
plan de prevención de incendios ante la Xunta de Galicia, según informó
su presidente José María García Simal. Éste indicó que el presupuesto de
esta iniciativa asciende a 250.000 euros, a falta de resolver los
detalles pendientes que se ultimarán durante las próximas semanas. Esta
cuantía incluiría, además del mantenimiento de una cuadrilla durante
todo el año, la adquisición de un tractor y otro tipo de material.
García Simal confía en que esta medida reciba el visto bueno de la
administración autonómica, en especial, después de la oleada de
incendios que arrasó buena parte de la masa forestal de la provincia
pontevedresa durante la primera quincena de agosto. En aras de conseguir
el respaldo del ejecutivo gallego, los comuneros han planteado ya al
Concello de Cerdedo la posibilidad de que arrope la propuesta y lo mismo
harán con las autoridades forcaricenses. El responsable del ente comunal
asegura que "contamos co apoio do goberno local", tras haberse reunido
con el alcalde, José Balseiros, con el fin de ponerle al día respecto a
los detalles de una actuación que empezó a gestarse tras el trágico
fuego que asoló los alrededores de la población de Pedre y donde
perecieron dos mujeres. En ese momento y ante la impotencia detectada
entre los habitantes y autoridades cerdedenses por la carencia de
medios, los comuneros volvieron a poner sobre la mesa la necesidad de
contar con un sistema operativo para poder hacer frente a este tipo de
emergencias. Una petición agravada además,en el tono, por haber sido
denegada su solicitud de contar con una brigada anti-incendios de
carácter propio semanas antes de que se complicase la campaña de
incendios.
A estas alturas del verano y apenas digerido aún el tétrico rastro
dejado por las llamas, García Simal insiste con más empeño, si cabe, en
subrayar la idoneidad de mantener una política dirigida fundamentalmente
hacia la prevención. En este sentido, recalca la necesidad de que las
estrategias trazadas involucren a los comuneros porque "ninguén coñece
os montes mellor ca nós", de ahí que considere fundamental para
optimizar esfuerzos su asesoramiento a los técnicos a la hora de
establecer cuestiones tales como la apertura de cortafuegos o los
caminos más accesibles en caso de incendio. Finalmente, García Simal
matizó que la cuadrilla que contempla el plan de prevención será de
carácter profesional o semiprofesional. Para ello, prevén establecer un
filtro de pruebas físicas y teóricas que garantice el buen hacer de los
integrantes. Asimismo, el presidente del colectivo comunal asegura que
este equipo estaría abierto a peticiones de colaboración formuladas
desde otros municipios.
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