FARO DE VIGO. Edición Digital DOMINGO 27 AGOSTO 2006 
Edición digital n. 2733
APUESTAN POR ORDENAR LAS PLANTACIONES DE ESTA ESPECIE Y DIVERSIFICAR LOS TERRENOS CON PLANTAS AUTÓCTONAS
Los comuneros ven "inviable" prescindir del eucalipto en la reforestación del monte
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Incendio de un eucaliptal en montes de A Ermida, en la parroquia de Marcón. / rafa vázquez
 

Las comunidades afectadas por el fuego creen que no es fácil ni conveniente eliminar este árbol.

N. Puga / Pontevedra

Los montes pontevedreses tienen exceso de eucalipto pero cambiar su cultivo no es nada fácil ni la solución más viable". Estas palabras del secretario de la Mancomunidad de Montes de Pontevedra, Carlos Morgade, resumen la opinión generalizada entre la mayor parte de las comunidades de montes del municipio de cara a los trabajos de reforestación del monte quemado durante la reciente oleada de incendios. Los comuneros son, en general, detractores de esta especie invasora que impide el crecimiento de otras autóctonas pero creen que la repoblación de las zonas dañadas no debe prescindir de ella ni limitarla en gran medida, pues también tiene sus cualidades positivas.
Las comunidades de montes consideran que los detalles que han ido avanzando las instituciones sobre las directrices a seguir para paliar los daños del fuego no son los más acertados ni beneficiosos para los montes pontevedreses, ya que muestran un "total desconocimiento" de la realidad de los terrenos forestales y sus propietarios. "No será fácil convencer a los comuneros de que prescindan del eucalipto", asegura el presidente de la agrupación de Pontesampaio, Manuel Santos.
Los comuneros creen que en el monte "hay sitio para todas las especies, para el eucalipto y para otras de mayor calidad y resistencia al fuego" y Morgade considera que la opción más acertada para poner en valor el monte comunal tras la catástrofe que ha sufrido es "ordenar y diversificar, ni eliminar el eucalipto ni limitar mucho su presencia ni seguir con el como hasta ahora". "Si no hubiese eucalipto habría que traerlo porque en cantidades pequeñas es bueno", reconoce el presidente de los comuneros de Marcón, Xosé Daniel Cuñarro.
Los representantes de las comunidades más afectadas por el fuego apuestan por la planificación antes de la repoblación para evitar las grandes plantaciones de eucalipto desordenado, lleno de maleza y con ausencia de cortafuegos y parcelas en las que atajar plagas o incendios, pues si el eucalipto que había hasta ahora hubiese estado en parcelas limitadas y menos abandonado, la devastación de las llamas habría sido menor, asegura el presidente de Cerponzóns, Ramón Iglesias.
Tanto los comuneros de esta parroquia como el resto de los consultados se muestran convencidos de que, a pesar de todo, la catástrofe habría sido difícilmente evitable. En Cerponzóns, ardieron incluso zonas en las que habían realizado una ordenación del monte con pistas, senderos y cortafuegos y Marcón constata manos externas en el inicio de los fuegos. "Encontramos artefactos incendiarios y, cuando estábamos apagando en una zona, nos plantaban por detrás", asegura este comunero que aplaude la coordinación de Medio Rural.
El monte estaba limpio
Los comuneros coinciden en rechazar las críticas que han recibido en los últimos días acerca del estado de abandono en el que se encontraba el monte comunal antes del inicio de la oleada de incendios. La antigua presidenta de la Comunidad de Montes de Tomeza (que en estos momentos se encuentra sin directiva ante la ausencia de candidatos en las últimas elecciones), Patricia García, asegura que en su parroquia el monte más afectado por el fuego, Loureda, era el más limpio.
Por su parte, el presidente de Santa María de Xeve, Juan José González, recuerda que gran parte de las comunidades están apostando por una diversificación y puesta en valor de los terrenos y Patricia García cree que este es el momento para luchar por un monte comunal que no viva únicamente de la explotación forestal, "hay otras posibilidades".
Estos esfuerzos que realizaron en los últimos años agudizan, si cabe, su sentimiento de desolación. "Se perdió el trabajo de años, en 20 años el monte no será productivo, mis ojos no lo verán recuperado", concluyen.

Pontesampaio perdió el cien por cien del monte comunal
Con la mirada puesta en la reunión de trabajo que mantendrán la próxima semana con el alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, las comunidades de montes pontevedresas empiezan a realizar los primeros balances de las pérdidas que le han acarreado los fuegos. Especialmente demoledoras las cifras que manejan los comuneros de la parroquia de Pontesampaio, cuyo presidente asegura que la oleada de incendios arrasó el cien por cien del monte común, un total de 500 hectáreas, y ha supuesto unas pérdidas que rondan los 900.000 euros.
Según Manuel Santos, no sólo se ha perdido los últimos quince años repoblando y cuidando el monte sino también se ha hipotecado el futuro para los próximos 20-25 años, tiempo durante el que no podrán vender madera.
Ardió el 80% de Marcón
Los datos que facilitan los comuneros de Marcón no son más halagüeños. Su presidente asegura que se han visto afectadas el 80 por ciento de las 379 hectáreas de monte en mano común, y eso a espera de una valoración definitiva de las especies frondosas que serán imposibles de recuperar. Además, a estas cifras hay que sumar las importantes extensiones de monte particular que ardieron, unos terrenos en los que, además, Cuñarro constata una falta de limpieza y cuidado que agudizó la incidencia del fuego.