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Las comunidades de montes
califican de "positiva y prudencial" la medida de la Xunta. /
g.n.
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Las juntas de montes insisten en la
necesidad de que los particulares limpien sus propiedades.
V.M. / o morrazo
Las comunidades de montes de O Morrazo han
acogido de forma positiva la orden de la Xunta por la que se prohíben
las arboledas a menos de 25 metros de las viviendas. Los comuneros
consideran la medida "necesaria" para prevenir incidentes provocados por
el fuego, como ya se vivió recientemente en la comarca. Los responsables
de las juntas de montes se muestran dispuestos a colaborar con los
vecinos para cumplir la orden, que da un plazo de cinco años para
retirar los árboles alrededor de las casas. Los comuneros demandan
también a los particulares que mantengan limpias sus propiedades, para
colaborar entre todos a prevenir los incendios.
La comunidad de montes de Domaio coincide con la medida implantada por
la Xunta y solicita al Concello de Moaña una especial atención a la hora
de conceder licencias para la construcción y la instalación de
viviendas. "El problema no reside tanto en el monte como en la situación
ilegal, entre la maleza de algunas casas de madera que pueden suponer un
peligro", apunta su presidente, Juan Santos.
Por su parte, la junta de montes de Meira tilda de "prudente" la
iniciativa incluida en el decreto de prevención de incendios aprobado
por el Consello da Xunta. El presidente del colectivo, Valentín Piñeiro,
asegura que la mancomunidad "no planta árboles cerca de zonas
habitadas", pero confirmó que hay ejemplares que crecen de forma natural
y que será preciso cortar. Piñeiro incide en la necesidad de que los
particulares velen por el cuidado de sus fincas, y señaló la disposición
de la junta de montes a colaborar con los vecinos.
La orden de la Xunta también es valorada por la comunidad de montes de
Moaña. Como "positiva" la califica su presidente, Manuel González. Sin
embargo, solicita mejorar las ayudas para la prevención que se facilitan
a las comunidades con menos de 500 hectáreas. Por este motivo, "no hemos
podido incrementar el personal ni el material contra incendios", anota
González.
El presidente de los comuneros de Cela, José Gayo, considera la
iniciativa "apropiada" para proteger la integridad de los vecinos en
caso de incendios y también durante los temporales, ya que "reduce el
peligro de que un árbol caiga sobre las casas". Gayo pone sobre la mesa
la necesidad de que la administración valore cada uno de los casos y no
"tome medidas tan drásticas como la que el año pasado prohibió la
celebración de barbacoas en el monte".
La comunidad de San Martiño, de Beluso, considera la orden "muy positiva
y prudencial".
Cangas y Moaña debaten sobre las ayudas para reforestar el monte
Los ayuntamientos de Moaña y Cangas han decidido no dejar solas a las
comunidades de montes ante la Xunta en la reclamación de daños por los
incendios sufridos durante este mes.
Como primera medida, los gobiernos de ambos concellos morracenses han
decidido convocar a los comuneros afectados a lo largo de esta semana
con el fin de cuantificar las pérdidas y estudiar cómo se demandarán las
ayudas para recuperar así como reforestar las zonas dañadas.
En Moaña, la primera reunión tendrá lugar hoy en el consistorio a partir
de las siete de la tarde. En este municipio, las más afectadas son las
juntas de montes de Meira y Domaio. Por su parte, en Cangas, el alcalde
ha convocado también para esta semana a los comuneros con el fin de
estudiar cómo se gestionarán las ayudas de reforestación. Las
principales juntas afectadas son Darbo y O Hío.
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