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Los presidentes de las distintas
comunidades de montes redondelanas, ayer, en Chapela. /
SONIA DAPONTE
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La Mancomunidade de Montes critica la falta
de coordinación en las labores de extinción.
Antonio Pinacho / REDONDELA
La Mancomunidade de Montes Veciñais en Man
Común de Redondela, formada por los montes de las parroquias de
Reboreda, Vilar, Cabeiro, Santo Estevo de Negros, Chapela, Saxamonde, O
Viso, San Martiño de Ventosela y Cedeira, estiman que los incendios de
los últimos días arrasaron unas 1.250 hectáreas de superficie forestal
en el municipio.
El presidente del colectivo, Francisco Puch, asegura que el fuego asoló
unas 750 hectáreas de monte comunal, sobre todo en las parroquias de
Ventosela (unas 350), Reboreda (234) y O Viso (140), además de Cedeira
(12) y San Vicente (10), mientras que otras 500 hectáreas de propiedades
particulares se vieron afectadas por el fuego. En general se quemaron
todo tipo de especies arbóreas, la mayor parte plantaciones de pinos y
eucaliptos, aunque los comuneros no han realizado todavía una valoración
de los daños.
Por otra parte, la Mancomunidade de Montes critica la "enorme
descoordinación" mostrada por las distintas administraciones (Xunta,
Diputación y Concello) en las tareas de extinción de los incendios y
lamentan que en ningún momento contasen con las comunidades de montes en
esta labor. "Somos conscientes de que la gravedad de la situación
desbordó a todos, pero en momentos así la única forma de poder hacer
algo es estar unidos. Y en este caso la Xunta trabajaba por un lado, la
Diputación por otro y el Concello por otro, sin pedir en ningún momento
la opinión de los comuneros, que son quienes conocemos mejor los
montes", explica Xosé Couñago, presidente de la comunidad de Ventosela,
la más afectada por el fuego.
Sin embargo, todos los comuneros destacan la importancia de la
colaboración ciudadana, "cuya labor desinteresada resultó fundamental
para poder atajar el fuego en muchas zonas y defender las casas de la
amenaza de las llamas", puntualizaron.
El colectivo de comunidades de montes solicitará al gobierno local la
declaración de zona catastrófica, puesto que la superficie quemada
supone el 45 por ciento del total de monte comunal del municipio, que
alcanza las 1.700 hectáreas.
Además reclaman una reunión con el director xeral de Montes de la Xunta,
Alberte Blanco, para exponer los daños y reclamar una valoración por
parte de la administración para reclamar las indemnizaciones
correspondientes y la elaboración de un plan de recuperación del monte.
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