FARO DE VIGO. Edición Digital LUNES 14 AGOSTO 2006 
Edición digital n. 2720
Vecinos y comuneros sofocan un conato de incendio en San Lourenzo
 
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 El fuego volvió a aparecer ayer en la parroquia de Domaio. / carmen giménez
 


Estuvieron asistidos por una motomba y por efectivos de la Policía Local y la Guardia Civil.


V.M. / mOaña


El fuego volvió a reaparecer ayer tarde en la superficie arrasada en el monte de San Lourenzo, en la parroquia de Domaio. Los comuneros lograron controlar el foco que se avivó por la acción del viento, tal y como señalaron desde la xunta de montes de domaio.
Las brigadas volvieron a mirar al monte por décimo día consecutivo ante la reaparición de un pequeño foco en un perímetro controlado. Una cuadrilla de la Xunta de Montes de Domaio, con la asistencia de una motobomba, trabajó en las labores de extinción. Al lugar se desplazaron también efectivos de la Policía Local y la Guardia Civil. Asimismo, la brigada contó con la participación de los vecinos, que volvieron a acudir al lugar con cubos de agua. "La única visión positiva que podemos extraer de esta situación es la respuesta solidaria que están ofreciendo los vecinos", señala el presidente de los comuneros de Domaio, Juan Santos.
Una vez sofocado el conato de incendio, la brigada procedió al regado del perímetro quemado para evitar nuevos rebrotes en la zona. Los comuneros de la parroquia moañesa insisten en la necesidad de controlar el lugar para evitar que el fuego se traslade a las zonas de Chan de Ghrisó y Chan de Arquiña, donde existe una importante plantación de pinos de más de treinta años. "Debemos estar alerta ya que si las llamas llegan a esa zona nos quedaríamos sin la zona verde que nos tenemos".
Hechos como este son la tónica general durante los últimos días y se prevé que siga siendo así hasta que la meteorología cambie. Para hoy, la predicción meteorológica presenta una jornada en la que las temperaturas no sufrirán grandes cambios, aunque a partir del miércoles se prevé un aumento en la nubosidad y posibles chubascos. El temor de los comuneros es que las precipitaciones sean demasiado intensas y arrastren los restos quemados al mar, con lo que se podrían dañar los recursos marisqueros.