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Juan Santos, presidente de los
comuneros de Domaio, muestra un área devastada por el fuego en
el monte Xaxán. /
gonzalo núñez
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Las juntas de montes de Domaio y Meira
empiezan a hacer recuento de daños tras los graves incendios.
David García / o morrazo
La de ayer fue la primera jornada de relativa tranquilidad en la comarca
de O Morrazo, al cierre de esta edición. Los comuneros y vecinos de
Meira y Domaio incluso pudieron descansar un poco para recuperar fuerzas
tras casi una semana de resistencia al fuego. Ahora, ante la desoladora
vista que ofrece el monte llega el momento de sacar las primeras
conclusiones y valoraciones. La primera es contudente: el fuego ha
arrasado en pocos días una gran superficie pero recuperar y regenerar
ese espacio no será una labor de poco tiempo, sino de "décadas", tal
como advierten las juntas de montes.
La de Domaio fue la más afectada y castigada por las llamas. De las casi
700 hectáreas de monte comunal han ardido cerca de 500, una situación
realmente "catastrófica", admitía Juan Santos. Al menos, por ahora queda
el alivio de haber salvado el área recreativa de Chan da Arquiña del
fuego. "Estuvo cerca, especialmente de la zona en la que está ubicado el
anfiteatro, pero al final no le tocó. Se salvó incluso una plantación de
1,5 hectáreas de pino de Oregón y de la que estamos muy orgullosos",
añade Santos. La mayoría de la masa forestal arrasada estaba formada por
pinos y eucaliptos y este incendio se produjo en un momento en el que
"estábamos cambiando los eucaliptos por pinos".
La comunidad de montes espera que "ahora vengan responsables de la
Consellería de Medio Rural para ver junto a nuestros técnicos este
desastre y ver si se puede declarar como zona catastrófica". Santos
calcula que para recuperar la población de pinos que se ha perdido
"pueden ser necesarios 30 años" aunque antes de replantar será necesario
cortar todos los ejemplares ya insalvables.
La otra parroquia que ha estado en jaque por los incendios forestales es
la de Meira. El fuego afectó a lugares como Lourido, O Ronceiro (en
estos dos sitios arrasó sendas plantaciones de frondosas), A Borna, O
Caeiro, Serra dos Cabaliños, Martilameiro, As Meáns, As Anguias, A Costa
o Quintáns. Las llamas entraron por el flanco sur (A Borna) y llegaron
hasta las inmediaciones de Refoxos. "Han ardido unas 100 hectáreas de
monte comunal, sin contar las propiedades privadas", señala el
presidente de los comuneros, Valentín Piñeiro.
El responsable de la junta de montes agradeció efusivamente la
colaboración de todos los vecinos y voluntarios que han ayudado a poner
freno a los incendios. "Se han portado muy bien y en estas ocasiones es
cuando ves la generosidad y la nobleza de la gente", recalcaba Piñeiro.
Al igual que en Domaio, las especies más afectadas han sido los pinos y
eucaliptos aunque una plantación de castaños en Monte Jurjusiño también
resultó afectada.
Para los comuneros de Meira "está claro que estos fuegos han sido
intencionados y los autores no son pirómanos, son terroristas y unos
miserables". "No puedo comprender qué es lo que les pasa por la cabeza
porque si le hacen daño al monte, le hacen daño a todo el mundo",
agregaba ayer Piñeiro. La regeneración de la zona afectada tardará "de
diez años para arriba" y advirtió de los riesgos de que ahora se
produzcan fuertes lluvias. "Sería muy peligroso porque el monte está
árido y el agua llevaría hasta el mar gran cantidad de borralla",
explica.
Valoración desde Cangas
El alcalde de Cangas, José Enrique Sotelo, afirmó ayer que "ahora hay
que aunar esfuerzos y después ya se exigirán responsabilidades" y
subrayó que "el fuego no debería tener color, ni ahora ni antes".
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