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El fuego en Chan de Ghrisó
prosiguió durante el día de ayer. /
carmen giménez
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A última hora de ayer, la cercanía de las
llamas al Corredor de O Morrazo obligaba a cerrarlo a su paso por la
parroquia de Meira.
Mar Mato / mOaña
El refuerzo de los medios aéreos así como la
aguerrida lucha en tierra contra el fuego no fueron capaces de parar en
seco el incendio en los bosques de Meira y Domaio, concretamente en Chan
de Ghrisó, donde lleva ardiendo más de 24 horas. Durante toda la tarde,
se estuvieron realizando cortafuegos de forma transversal aunque el
riesgo de que siguiesen avanzando las llamas era "elevadísimo" tanto en
este punto como en Chan da Arquiña. A última hora de ayer la mayor
fuerza del fuego se registraba en los barrios de Refoxos y Quintáns, en
Meira, donde incluso sonó la campana de la iglesia para que los vecinos
acudiesen a ayudar en las labores de extinción. Además, estaba previsto
cerrar el Corredor do Morrazo a su paso por Meira debido a la cercanía
de las llamas.
En lo referente a Chan da Arquiña, el concejal de Medio Ambiente, Daniel
Rodas, matizaba ayer cerca de las nueve de la noche que "hay gente
controlándolo pero existe el peligro de que siga expandiéndose". Al
igual que en los tres días anteriores, el avance de la superficie
quemada dependía de la fuerza del viento y de su dirección.
No obstante, mucho mayor riesgo se vivía con el comienzo de la noche en
Chan de Ghrisó, donde se mantenían dos frentes de llamas. Uno en la zona
de Viduído y otro por encima de Couso así como de O Caeiro. Motobombas,
dos máquinas para apertura de cortafuegos, efectivos contraincendios y
numerosos voluntarios se afanaban entre cenizas y calor en plantar cara
a la tragedia.
El fin era evitar por todos los medios que el viento hiciese llegar el
fuego a las casas. Además, el control de esta zona era de vital
importancia como llave de paso para el resto de montes de Meira que
quedan sin arder así como los de la parroquia de Moaña.
Con máquinas, se trazaron cortafuegos transversales esperando que fuesen
de mayor ayuda que los realizados durante la madrugada y que alcanzaron
los dos kilómetros en Ghrisó y los 1.600 metros en Meira.
En ambos lugares, el fuerte pulso de las llamas prosiguió durante el día
de ayer obligando a cambiar de estrategia en la lucha. Los dos
helicópteros trasladados a la zona "no fueron de mucha ayuda" por lo que
se optó por prescindir de ambos y reforzar las cuadrillas en el terreno.
A juicio de las fuentes consultadas, el problema radicó en el viento
"que soplaba del norte y que reavivó el monte bajo".
En cuanto al foco en A Borna (junto a la carretera comarcal PO-551) y
Lourido, se dieron por controlados en la mañana y tarde de ayer lunes.
En este enclave, las llamas se habían reproducido durante la madrugada
del domingo al lunes como herencia de los focos dispersos del día
anterior.
Esfuerzos continuados
A punto de cerrarse esta edición, comuneros y demás personal proseguían
trabajando en las parroquias de Meira y Domaio y en los bordes de Chan
de Ghrisó. El presidente de la Xunta de Montes de Domaio, Juan Santos,
aseguraba que "seguiremos al pie del cañón. Estamos esperando las
máquinas para abrir pistas y echar tierra sobre el fuego". A
continuación, añadía por teléfono que "tememos que el fuego nos lleve el
monte que nos queda entre Ghrisó y San Lourenzo, la única zona que se ha
salvado hasta ahora de la devastadora acción del fuego".
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