FARO DE VIGO. Edición Digital MARTES 08 AGOSTO 2006 
Edición digital n. 2714
El fuego sigue sin dar tregua en Moaña, donde continúan ardiendo dos frentes
 
Foto
El fuego en Chan de Ghrisó prosiguió durante el día de ayer. / carmen giménez
 


A última hora de ayer, la cercanía de las llamas al Corredor de O Morrazo obligaba a cerrarlo a su paso por la parroquia de Meira.


Mar Mato / mOaña


El refuerzo de los medios aéreos así como la aguerrida lucha en tierra contra el fuego no fueron capaces de parar en seco el incendio en los bosques de Meira y Domaio, concretamente en Chan de Ghrisó, donde lleva ardiendo más de 24 horas. Durante toda la tarde, se estuvieron realizando cortafuegos de forma transversal aunque el riesgo de que siguiesen avanzando las llamas era "elevadísimo" tanto en este punto como en Chan da Arquiña. A última hora de ayer la mayor fuerza del fuego se registraba en los barrios de Refoxos y Quintáns, en Meira, donde incluso sonó la campana de la iglesia para que los vecinos acudiesen a ayudar en las labores de extinción. Además, estaba previsto cerrar el Corredor do Morrazo a su paso por Meira debido a la cercanía de las llamas.
En lo referente a Chan da Arquiña, el concejal de Medio Ambiente, Daniel Rodas, matizaba ayer cerca de las nueve de la noche que "hay gente controlándolo pero existe el peligro de que siga expandiéndose". Al igual que en los tres días anteriores, el avance de la superficie quemada dependía de la fuerza del viento y de su dirección.
No obstante, mucho mayor riesgo se vivía con el comienzo de la noche en Chan de Ghrisó, donde se mantenían dos frentes de llamas. Uno en la zona de Viduído y otro por encima de Couso así como de O Caeiro. Motobombas, dos máquinas para apertura de cortafuegos, efectivos contraincendios y numerosos voluntarios se afanaban entre cenizas y calor en plantar cara a la tragedia.
El fin era evitar por todos los medios que el viento hiciese llegar el fuego a las casas. Además, el control de esta zona era de vital importancia como llave de paso para el resto de montes de Meira que quedan sin arder así como los de la parroquia de Moaña.
Con máquinas, se trazaron cortafuegos transversales esperando que fuesen de mayor ayuda que los realizados durante la madrugada y que alcanzaron los dos kilómetros en Ghrisó y los 1.600 metros en Meira.
En ambos lugares, el fuerte pulso de las llamas prosiguió durante el día de ayer obligando a cambiar de estrategia en la lucha. Los dos helicópteros trasladados a la zona "no fueron de mucha ayuda" por lo que se optó por prescindir de ambos y reforzar las cuadrillas en el terreno. A juicio de las fuentes consultadas, el problema radicó en el viento "que soplaba del norte y que reavivó el monte bajo".
En cuanto al foco en A Borna (junto a la carretera comarcal PO-551) y Lourido, se dieron por controlados en la mañana y tarde de ayer lunes. En este enclave, las llamas se habían reproducido durante la madrugada del domingo al lunes como herencia de los focos dispersos del día anterior.
Esfuerzos continuados
A punto de cerrarse esta edición, comuneros y demás personal proseguían trabajando en las parroquias de Meira y Domaio y en los bordes de Chan de Ghrisó. El presidente de la Xunta de Montes de Domaio, Juan Santos, aseguraba que "seguiremos al pie del cañón. Estamos esperando las máquinas para abrir pistas y echar tierra sobre el fuego". A continuación, añadía por teléfono que "tememos que el fuego nos lleve el monte que nos queda entre Ghrisó y San Lourenzo, la única zona que se ha salvado hasta ahora de la devastadora acción del fuego".

EL FUEGO ASOLA LA COMARCA - EL PAISAJE DEL DÍA DESPUÉS (I)
 
Un desolador paisaje de tierra quemada
 
Foto
 Ampliar Una vista desde Varalonga, con todo el paisaje calcinado y con Liméns al fondo. / carmen giménez
 


La acción del fuego retrasará algunos proyectos que tenían previstos los comuneros de Darbo.


D.G.P. / O MORRAZO


Desolación. Esa es la palabra que mejor describe el estado de ánimo de los vecinos y los comuneros de la parroquia de Darbo. El fuego comenzó el viernes por la tarde en Aldán pero al final llegó hasta las inmediaciones del colegio Eduardo Pondal y al área recreativa de Varalonga, un espacio que quedó completamente calcinado. De las casi 30 hectáreas de terreno que esta comunidad de montes posee en esta zona han ardido unas 28. "Ahora hay que esperar a la temporada de lluvias y ver la erosión de la tierra antes de realizar una plantación, algo que ya quedará para el año 2007", relata el presidente de los comuneros, Alfredo Moldes. De este modo, la repoblación prevista para este año deberá quedar aplazada unos meses.
El sentimiento de desolación convive con otro de alivio ya que "por lo menos conseguimos que el fuego no pasara hacia el Monte Castelo y al Montecarrasco". Ésta última es una zona muy extensa y controlar las llamas sería una tarea casi imposible. Otra de las áreas que se pudo salvar es la conocida como Pedra Cabalgada, en la que se encuentran abundantes ejemplares de castaños. "Tanto estos árboles como la hierba están aún verdes y en cierto modo eso ayudó a parar el fuego de modo natural, porque no podía avanzar tan rápido como en las plantaciones de pino y eucalipto", explica el representante de los comuneros.
Espacio emblemático
Uno de los espacios en los que mejor se puede comprobar los efectos del devastador fuego es Varalonga, donde sólo se salvaron algunos de los juegos instalados para los niños. El resto, incluyendo al barco ornamental, fue pasto de las llamas. "Teníamos un proyecto de recuperación listo para empezar a partir del mes de noviembre y ahora hay que ver si lo podemos llevar a cabo", señala Moldes. A él, como la mayoría de los vecinos, no le cabe ninguna duda de que "estos incendios han sido intencionados y se han originado de modo coordinado". "El modo en el que se han sucedido no es normal", sentencia Alfredo Moldes, que apuesta por una política "de prevención y de perseguir a la gente que le planta fuego al monte". La sucesión de fuegos también provocó que los medios con los que se combatió fuesen claramente insuficientes. De hecho, cuando el incendio parecía controlado volvió a coger fuerza debido al retraso en la llegada de más medios aéreos y a la propia acción del viento. La mayoría de vegetación que ardió estaba compuesta por pinos, eucaliptos y monte bajo, lo que también ayudó a que se propagase con mayor rapidez.
Ahora aún pasarán varios días hasta que se puedan valorar de manera definitiva los daños causados por la acción de las llamas y decidir cómo afrontar el futuro más inmediato.
Rondas de vigilancia
Este fue el primer fuego de los declarados en la comarca que se pudo controlar, aunque los servicios de emergencia, los propios comuneros y vecinos hacen recorridos constantes para refrescar el terreno y evitar nuevos rebrotes. Algo difícil con las temperaturas y vientos que se registran durante estos días.