FARO DE VIGO. Edición Digital MIÉRCOLES 01 MARZO 2006 
Edición digital n. 2555
Navallo, territorio quemado
 
Foto
 Ampliar Madera quemada acumulada en los montes de Navallo. / J. Docampo
 


Muchas explotaciones incendiadas no estaban dadas de alta y no tienen derecho a cobrar.


Juan Calvo / OURENSE


La aldea de Navallo sufrió como ninguna otra el ataque de los incendios forestales el pasado verano. La práctica totalidad de sus plantaciones de castaños fueron arrasadas por las llamas. Castaños centenarios se vinieron abajo en un instante ante la impotencia de unos propietarios que veían como la herencia de sus antepasados era pasto del fuego. "Non teñen lugar ni para botar a vacas", comenta un vecino de Charrechouso, Laureano Quintas Pérez, al que también los incendios dañaron su propiedad. Y así es. Navallo es territorio quemado. No hay maleza que no evidencie la lucha contra el fuego. Jubilado desde hace unos años, Eliseo Sanmiguel Carballo, vive con su mujer en Navallo. Hasta el pasado año, la coseha de castañas (enre 2.000 y 3.000 kilogramos) le suponía un ingreso extra que le permitía hacer más llevadera la vida lejos del mundanal ruido. Pero su explotación no estaba dada de alta, así que ya sabe que va a ser muy difícil cobrar algún tipo de indemnización. "Nos declarabamos a Facenda polas castañas". De todas formas, envió la solicitud. Como también lo hicieron casi todos los vecinos del pueblo que están en sus mismas condiciones. Nada sabe de su solicitud. Desde la aparición estelar en helicóptero del presidente de la Xunta de Galicia, Emilio Pérez Touriño, que sí recuerda, Eliseo Sanmiguel afirma que nadie se preocupó más por ellos. Este año, los vecinos del otro lado de la montaña, donde el fuego no hizo tanto daño, les dejaron recoger castañas de sus castiñeiros , que después vendieron y así poder aliviar un poco su situación económica. La invitación se hizo extensiva todos los propietarios de castaños de Navallo. Otra ayuda no recibieron.
Tras lo incendios, los vecinos de Navallo no se había hecho demasiadas ilusiones de cobrar algún tipo de indemnización, pero el despliegue político fue tal que, al final concluyeron que sí, que esta vez si podrían arrañar algo. Pasan los meses y nada saben. Preguntan en el Concello de Laza, al que pertenecen y tampoco nadie les da una respuesta.
Las duras condiciones impuestas por el decreto que regula las ayudas les dejan fuera.