FARO DE VIGO. Edición Digital DOMINGO 15 OCTUBRE 2006 
Edición digital n. 2782
MEDIDAS PARA PROTEGER LA MASA FORESTAL
Veto al árbol de las antípodas
Foto
Trabajos de resiembra de los voluntarios tras los incendios. / junior


El plan municipal de prevención de incendios prohibirá el eucalipto en más de la mitad del monte local.


N. Davila / PONTEVEDRA


El municipio de Pontevedra ocupa 11.850 hectáreas, de las que 6.800 son calificadas como monte. La oleada de incendios del verano calcinó 4.656 hectáreas, es decir, el 73% de toda la superficie forestal. Gran parte de esa masa arbórea estaba formada por eucaliptos y, en menor medida, por pinos. El árbol originario de Australia, en las antípodas de Galicia, se sitúa a la cabeza, con mucha distancia, en cuanto a ocupación de los montes locales, y el plan municipal en marcha de prevención y defensa contra los incendios forestales pretende dar la vuelta a esa situación.
Se trata de "vetar", en lo posible, aquellas especies que se considera que "no sirven de freno al fuego", y los primeros cálculos apuntan a que en más de la mitad del monte pontevedrés estarán prohibidas las especies de "crecimiento rápido".
De las 6.800 hectáreas de monte en el municipio, 3.500 presentan una pendiente de más del 25%, lo que, según los parámetros de la Consellería de Medio Rural, significa que se trata de suelos "con riesgo de erosión". El criterio de la consellería establece que en estas zonas se plantea especies "no comerciales" que ayuden a conservar el suelo y apenas sean objeto de talas, todo lo contrario del eucalipto.
Por tanto, en esas 3.500 hectáreas el árbol australiano estaría prohibido, pero el porcentaje pude ser mucho mayor, hasta el 75% con la creación de las denominadas "franjas de protección", unas porciones de terreno a cada lado de ríos, carreteras, infraestructuras, casas y otros elementos donde también estarían controladas las plantaciones.
Lo que ahora ocupa (como monocultivo o combinado con otras especies) más del 70% del monte pontevedrés, se pretende reducir a poco más del veinte por ciento, una tendencia que parte, de entrada, con la necesidad de establecer un plan a muy largo plazo (más de veinte años), chocaría con la oposición de muchos propietarios que obtienen ingresos del eucalipto, y exigiría además un elevado fondo para subvenciones e indemnizaciones, quizás no asumible por el concello.

Un municipio con el monte "demasiado urbanizado"
Las casi 6.700 hectáreas afectadas por el fuego el pasado verano suponen una cifra muy elevada para cualquier concello. De hecho, Pontevedra fue el segundo municipio gallego más afectado, tras Cotobade, pero se considera "exagerada" si se tiene en cuenta que se trata de un municipio urbano y buena parte de su monte "está demasiado urbanizado". Esto provoca que las áreas de protección sean aún mayores de lo normal.
Así, el plan municipal contra el fuego señala que "como consecuencia, cualquier incendio, salvo contadas excepciones, puede tener una afectación directa sobre alguna infraestructura, equipamientos o edificaciones, en algunos casos de extrema gravedad, que los convierten en problemas de seguridad de manera inmediata. Quitando los montes que separan A Canicouva de Marcón y Tomeza, y en las estribaciones del Acibal, resulta imposible encontrar una zona en la que en un radio de 250 metros no haya alguna infraestructura o edificación". Por ello, se apuesta por áreas grandes de protección, "más potentes y genéricas", ya que la aplicación de franjas específicas para cada infraestructura "sería bastante disfuncional".