|
| Trabajos de resiembra de los
voluntarios tras los incendios. /
junior |
|
El plan municipal de prevención de incendios
prohibirá el eucalipto en más de la mitad del monte local.
N. Davila / PONTEVEDRA
El municipio de Pontevedra ocupa 11.850
hectáreas, de las que 6.800 son calificadas como monte. La oleada de
incendios del verano calcinó 4.656 hectáreas, es decir, el 73% de toda
la superficie forestal. Gran parte de esa masa arbórea estaba formada
por eucaliptos y, en menor medida, por pinos. El árbol originario de
Australia, en las antípodas de Galicia, se sitúa a la cabeza, con mucha
distancia, en cuanto a ocupación de los montes locales, y el plan
municipal en marcha de prevención y defensa contra los incendios
forestales pretende dar la vuelta a esa situación.
Se trata de "vetar", en lo posible, aquellas especies que se considera
que "no sirven de freno al fuego", y los primeros cálculos apuntan a que
en más de la mitad del monte pontevedrés estarán prohibidas las especies
de "crecimiento rápido".
De las 6.800 hectáreas de monte en el municipio, 3.500 presentan una
pendiente de más del 25%, lo que, según los parámetros de la Consellería
de Medio Rural, significa que se trata de suelos "con riesgo de
erosión". El criterio de la consellería establece que en estas zonas se
plantea especies "no comerciales" que ayuden a conservar el suelo y
apenas sean objeto de talas, todo lo contrario del eucalipto.
Por tanto, en esas 3.500 hectáreas el árbol australiano estaría
prohibido, pero el porcentaje pude ser mucho mayor, hasta el 75% con la
creación de las denominadas "franjas de protección", unas porciones de
terreno a cada lado de ríos, carreteras, infraestructuras, casas y otros
elementos donde también estarían controladas las plantaciones.
Lo que ahora ocupa (como monocultivo o combinado con otras especies) más
del 70% del monte pontevedrés, se pretende reducir a poco más del veinte
por ciento, una tendencia que parte, de entrada, con la necesidad de
establecer un plan a muy largo plazo (más de veinte años), chocaría con
la oposición de muchos propietarios que obtienen ingresos del eucalipto,
y exigiría además un elevado fondo para subvenciones e indemnizaciones,
quizás no asumible por el concello.
|