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| Uno de los incendios registrados
este verano en Pontevedra. /
rafa vázquez |
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El concello espera disponer en el mes de
noviembre de su primer plan de prevención y defensa ante los incendios
forestales.
N. D. / Pontevedra
El gobierno local confía en disponer el próximo
mes de noviembre de su primer plan de prevención y defensa contra los
incendios forestales, un documento en el que se trabaja desde el pasado
mes de agosto (tras la grave oleada de fuegos del verano) y que presenta
dos objetivos definidos: reducir progresivamente el censo de eucaliptos
del municipio y elevar los bosques autóctonos; y establecer medidas que
impidan que se produzcan nuevas catástrofes mediante la creación de
zonas de protección.
Estas áreas se encauzan en cuatro direcciones. La primera de ellas
pretende defender todos los ríos y cauces fluviales del municipio. Así,
a cada lado del Lérez se establecerá un franja de protección mínima de
150 metros, en la que se dará prioridad a la vegetación de ribera y a
frondosas tradicionales y asimilables, con el objetivo de que en el
suelo de estos bosques no se genere la maleza que actúa como combustible
principal de los fuegos.
En ríos medios, como el Almofrei, la franja mínima a cada lado sería de
100 metros, y en los demás, este límite sería de al menos 50 metros por
margen.
Esta misma filosofía se aplica a otra de las áreas de protección, unos
cortafuegos con vegetación e incluso arbolado, que "rompan"
periódicamente la monotonía de otras especies dominantes, porque "es
inasumible que un incendio que empiece en Cerdedo acabe en Xeve". No se
trata de cortafuegos despejados de árboles, ya que se consideran
"contraproducentes" por la erosión que provocan y la vegetación que
crece en ellos y que seca en verano, lo que no frena el fuego.
En las zonas de erosión (tercer punto de protección y que se concentra
en áreas de mucha pendiente y suelo muy delgado), se apuesta por
plantaciones que regeneren el suelo y con baja explotación comercial, de
modo que se reduzcan las talas.
Por último, la cuarta zona de protección se concentra en todos aquellos
puntos del monte donde existen infraestructuras (carreteras, caminos
tendidos eléctricos, gas), viviendas o equipamientos, muy frecuentes en
el municipio de Pontevedra, y donde se declararía como "protegido" ( y
por tanto con limitaciones a la hora de plantar especies), todo el
conjunto, es decir, el monte y lo que le rodee.
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