FARO DE VIGO. Edición Digital MIÉRCOLES 27 SEPTIEMBRE 2006 
Edición digital n. 2764
Lograr que la extensión actual del eucalipto baje a la mitad
 

Según los cálculos municipales, casi la mitad de todo el monte del concello está ocupado exclusivamente por el eucalipto, y el porcentaje se eleva al 85% si se suma el terreno forestal donde esta especie convive con otras, aunque cada vez es más dominante.
Con las medidas de prevención y protección se pretende que la superficie actual ocupada por este árbol se reduzca a la mitad, al tiempo que se eleven los bosques autóctonos o asimilables, ahora prácticamente inexistentes. No obstante, se admite que se trata de una labor lenta (no menos de 15 o 20 años) y ardua, ante la necesidad de convencer a los propietarios que cambien la rentabilidad del eucalipto por la "seguridad" ante el fuego de otras especies.
Por eso, se apunta que en el concello habrá muchas zonas de "monte libre" donde cada propietario (privado o comunal) podrá plantar lo que desee, "pero con la obligación de tenerlo ordenado y limpio", es decir, libre de la maleza que se acumula en el suelo y actúa como combustible en los incendios.
Estas normas se consideran de carácter general, ya que habrá que establecer ahora qué zonas forestales del municipio de Pontevedra son más adecuadas para una u otra especie.
Todos los ríos del municipio tendrán franjas de protección contra el fuego
 
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Uno de los incendios registrados este verano en Pontevedra. / rafa vázquez


El concello espera disponer en el mes de noviembre de su primer plan de prevención y defensa ante los incendios forestales.


N. D. / Pontevedra


El gobierno local confía en disponer el próximo mes de noviembre de su primer plan de prevención y defensa contra los incendios forestales, un documento en el que se trabaja desde el pasado mes de agosto (tras la grave oleada de fuegos del verano) y que presenta dos objetivos definidos: reducir progresivamente el censo de eucaliptos del municipio y elevar los bosques autóctonos; y establecer medidas que impidan que se produzcan nuevas catástrofes mediante la creación de zonas de protección.
Estas áreas se encauzan en cuatro direcciones. La primera de ellas pretende defender todos los ríos y cauces fluviales del municipio. Así, a cada lado del Lérez se establecerá un franja de protección mínima de 150 metros, en la que se dará prioridad a la vegetación de ribera y a frondosas tradicionales y asimilables, con el objetivo de que en el suelo de estos bosques no se genere la maleza que actúa como combustible principal de los fuegos.
En ríos medios, como el Almofrei, la franja mínima a cada lado sería de 100 metros, y en los demás, este límite sería de al menos 50 metros por margen.
Esta misma filosofía se aplica a otra de las áreas de protección, unos cortafuegos con vegetación e incluso arbolado, que "rompan" periódicamente la monotonía de otras especies dominantes, porque "es inasumible que un incendio que empiece en Cerdedo acabe en Xeve". No se trata de cortafuegos despejados de árboles, ya que se consideran "contraproducentes" por la erosión que provocan y la vegetación que crece en ellos y que seca en verano, lo que no frena el fuego.
En las zonas de erosión (tercer punto de protección y que se concentra en áreas de mucha pendiente y suelo muy delgado), se apuesta por plantaciones que regeneren el suelo y con baja explotación comercial, de modo que se reduzcan las talas.
Por último, la cuarta zona de protección se concentra en todos aquellos puntos del monte donde existen infraestructuras (carreteras, caminos tendidos eléctricos, gas), viviendas o equipamientos, muy frecuentes en el municipio de Pontevedra, y donde se declararía como "protegido" ( y por tanto con limitaciones a la hora de plantar especies), todo el conjunto, es decir, el monte y lo que le rodee.