FARO DE VIGO Digital

Martes, 3 de agosto de 2004

El fuego arrasó 26.900 hectáreas este año, un 34% más que en todo 2003

Paula Pérez / SANTIAGO

La superficie afectada por incendios forestales en la comunidad autónoma entre enero y julio alcanza las 26.900 hectáreas, una cifra que supera ya en un 34 por ciento el total de tierras quemadas durante todo 2003. Al largo periodo de sequía que sufre la comunidad autónoma, uno de los más intensos de los últimos 30 años, se han sumado las elevadas temperaturas del periodo estival, circunstancias que han disparado durante el pasado mes de julio el número de incendios en Galicia, que han afectado sobre todo a la provincia de Ourense. "Hay un caldo de cultivo favorable", lamentó ayer el conselleiro de Medio Ambiente, Xosé Manuel Barreiro.

La actividad incendiaria se intensificó sobre todo en la segunda quincena del pasado mes. A fecha de 18 de julio la superficie quemada según la Consellería de Medio Ambiente era de 16.000 hectáreas, trece días después esta cantidad se eleva a 26.900 hectáreas.

A pesar de esto, el conselleiro defendió que los medios de lucha contra el fuego están dando una respuesta "adecuada" a la oleada de incendios de los últimos días. Según explicó Barreiro, el 90 por ciento de los fuegos son apagados en menos de 24 horas y en siete de cada diez casos la superficie quemada es inferior a una hectárea. De hecho, sólo lo que ardió en Huelva y Sevilla la pasada semana equivale a todo el monte quemado en Galicia desde principios de año.

En cuanto a las causas, Barreiro explicó que hay varias investigaciones judiciales en curso y que es "arriesgado" atribuir los incendios al interés por reconvertir terrenos forestales en viñas, tal y como había apuntado la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. "Es aventurado, aunque esto no quiere decir que no pueda haber zonas en las que efectivamente ésta sea la causa", explicó.

Por este motivo, el conselleiro anunció que la Xunta prepara un decreto para prohibir la plantación de viñedos en terrenos quemados e impedir así que intereses agrícolas puedan empujar a la actividad incendiaria.

A pesar de la petición de la ministra de mayor transparencia y las críticas de la CIG por la opacidad de la Xunta, el conselleiro defendió que "Galicia cumple escrupulosamente con el envío de datos" al Gobierno central.

Para el secretario xeral del PSdeG-PSOE, Emilio Pérez Touriño, la política medioambiental de la Xunta en la lucha contra incendios ha sido "un estrepitoso fracaso", por lo que pedirá la comparecencia del presidente Manuel Fraga en el Parlamento.

 

Noventa detenidos por incendiar montes.

La mayor actividad incendiaria durante este año se refleja también en un aumento del número de detenidos con respecto al pasado año. Entre enero y julio la policía arrestó a noventa personas por prender fuego al monte, treinta y cinco más que en todo 2003.

Según explicó ayer el conselleiro de Medio Ambiente, la mayoría de los detenidos alegan en un principio que plantaron fuego "por placer". Sin embargo, Xosé Manuel Barreiro aclaró que los trastornos mentales no están detrás de todos los incendios y que existen otras motivaciones ocultas que son investigadas por las 19 brigadas judiciales que existen en Galicia.

"Hay que tener claro que esa persona es un delincuente y, por lo tanto, debe ser marginado socialmente", pidió.

Gran herida

En este sentido, el jefe superior de Policía de Galicia, Luis García Mañá, reiteró ayer su compromiso en la lucha contra los incendios forestales que considera prioritaria. "El fuego es una gran herida a Galicia", aseguró.

La última detención se produjo ayer cuando la Guardia Civil de Tamallancos arrestó a un vecino de Maside, de 67 años de edad, al que se acusa de provocar un incendio forestal el pasado día 28 de julio en el monte Agro de Aricima, situado en las inmediaciones de las localidades de Ariz y Fontiñas en San Cristobo de Cea.