Los vecinos consideran que las pérdidas económicas
fruto del incendio de la superficie repoblada no pueden caer en
saco roto. Aseguran que hay testigos que observaron como el
fuerte viento reinante aquel 24 de junio provocó el
desprendimiento de cables de Fenosa, “que chocaron coas árbores
producindo chispas que prenderon nun monte seco”, afirman.
La decisión de ir a juicio responde, según los propios
miembros de la Comunidad de Montes, a la defensa de sus derechos
ante las pérdidas sufridas. “Era monte repoboado había 10
anos, limpo e coidado. A madeira que había alí podía valer
sobre 150.000 euros. Todo aquelo queimouse”, señaló el
presidente de la mancomunidad.
Acto de conciliación
Al acto de conciliación que tuvo lugar ayer en el juzgado número
3 de Vilagarcía de Arousa no se presentaron ni responsables ni
abogados de la compañía. Por ello, ahora se pone en marcha la
maquinaria para ir a juicio.
Los vecinos afirman que tienen un completo informe donde están
recogidos los costes de las pérdidas, e incluso poseen un acta
del guarda forestal en el que está especificada la situación
de la zona poco antes del incendio.
“A limpeza e acondicionamento de aquelo rematouse o 17 de
maio, e un mes despois foi o incendio. E hai que ter en conta
que no 95, cando fixemos a repoboación, ésta custounos 60.000
euros”, afirman.
Los árboles repoblados eran de diversas especies, desde
robles hasta pinos, pasando por eucaliptos. Todo ello, a los 10
años de antigüedad, representaba una importante cuantía económica.
Ahora, el principal objetivo de la mancomunidad es que Fenosa
reconozca y asuma su responsabilidad en el origen del incendio,
además de asumir las consecuencias del mismo.
Momentos de alarma
El fuerte viento dificultó en gran medida la extinción del
incendio forestal que se declaró en el lugar de San Xoán el día
de sus fiestas patronales. En algunos momentos, el fuego estuvo
a punto de extenderse a varias viviendas cercanas, en una
jornada en la que efectivos de Protección Civil y vecinos
colaboraron codo con codo en las labores de extinción. No faltó
la colaboración de la Policía Local, las cuadrillas de la
Consellería y un avión anfibio.
Durante el fuego se produjeron varios momentos de alarma
entre los vecinos, derivados de la cercanía de las llamas a las
viviendas existentes en la zona y que, finalmente, no resultaron
afectadas.