FARO DE VIGO DigitalDomingo, 20 de marzo de 2005

La comarca arde entre la indignación

 
 

Ana Cela / CERDEDO/FORCAREI

Un tractor cargado de vecinos del lugar de Vilar, en la parroquia cerdedense de Figueroa, irrumpe en la aldea de San Martiño. Ni siquiera la fuerza devastadora del fuego es capaz de coartar este momento de gran emotividad. Ocultos por el miedo, la desesperación y una furibunda indignación, brotan los sentimientos solidarios. Todos están en el mismo barco. Sus fincas y sus casas se están convirtiendo en pasto de las llamas, que avanzan sin control con su cómplice el viento, calcinando esfuerzos y anhelos a su paso.

La impotencia ante los incendios que ayer afectaron a los concellos de Cerdedo y Forcarei se alió a un gran sentimiento de indignación. Pocas horas después de ser sofocado, el gran fuego que en la noche del viernes devoró centenares de hectáreas en diversas parroquias cerdedenses surgió de entre sus cenizas y volvió a amenazar a los habitantes del municipio. Las llamas sitiaron a los cinco lugareños que viven aislados en San Martiño, que tuvieron que comprobar cómo se quemaba un galpón próximo a su vivienda. "Estamos moi indignados, somos unha familia e unha anciana de 93 anos; tivemos que chamar ós veciños porque Protección Civil non apareceu por aquí", destacó una lugareña, antes de señalar que la edificación que se quemó lo hizo mientras los efectivos de lucha contra incendios "miraban como lle ardían as uralitas".

Para evitar que el fuego hiciese mella en su casa y en las estabulaciones, esta familia de San Martiño regó sus propiedades. Confiesan que se enfrentan a una nueva noche en vilo, pues una vez sofocado el incendio queda un pequeña franja pegada a la vivienda que logró sobrevivir a las llamas . En la noche de ayer estos lugareños se tuvieron que ir a la cama con la desconfianza de que el viento volviese a traicionarles durante el sueño.

La falta de medios fue uno de los aspectos más denunciados por parte de aquéllos que en los dos últimos días vieron el infierno en Cerdedo. Los vecinos de Vilar no ocultaron ayer su malestar con la actuación de los equipos que intervinieron para sofocar el fuego el viernes. Algunos hablan de negligencia a la hora de valorar su tardanza. Señalan que los fuegos empezaron por pequeños focos, en su impresión fácilmente extinguibles, a las 09.30 horas.

Desde ese momento, se afanaron por alertar a los servicios competentes pero denuncian que sus avisos no fueron debidamente atendidos. "Chegaron aquí ás sete da tarde", afirman como evidenciando que ya nada se pudo hacer por salvar las más de 250 hectáreas en las que habían depositado mucho trabajo y dinero. "Non nos deixaron aconsellalos por onde o podían cortar, cando nós conocemos estes montes; limitáronse a falar por teléfono e a dicir que estaban agardando ordes".

Pegado a la gasolinera

La reproducción de este incendio en Cerdedo precisó ayer la intervención de dos agentes, unha cuadrilla, una motobomba, dos aviones de carga en tierra y diversos efectivos de Protección Civil, entre ellos los miembros de la agrupación de A Estrada. Estos últimos fueron alertados por la proximidad del incendio a la gasolinera existente en las cercanías del casco urbano de esta localidad de Terra de Montes, lo que incrementó el temor de los que fueron testigos de este desastre.

El grupo municipal del BNG y la Asociación Ecoloxista e Cultural "Verbo Xido" se sumaron a las quejas vecinales. Para los nacionalistas cabe ahora que el concello pida explicaciones a quien corresponda por la tardanza de los equipos de lucha contra el fuego. Por su parte, el citado colectivo encuentra responsables de esta situación a la Xunta, "por non ter o montes limpos e non dispór dunha política de prevención suficiente"; a los servicios comarcales de incendios "por que tivemos que esperar por eles tres horas" y a Protección Civil, por el mismo motivo. Además, "Verbo Xido" considera que en ocasiones "os lumes se producen en certos sitios estratéxicos que teñen que ver con futuros plans de certas infraestructuras".

Fuego en Forcarei

La misma desoladora estampa se recreaba ayer en las proximidades de As Casetas, en Forcarei. Las llamas retaban a los atemorizados vecinos y convertían la carretera que une el municipio forcaricense con el Concello de A Estrada en una autopista hacia el más crudo infierno, poniendo de relieve la escasa fuerza del hombre contra la naturaleza. El fuego comenzó de madrugada en Castrelo y fue extendiéndose hasta hacer difícil encontrar una zona que no estuviese calcinada.

La desesperación alcanzó también ayer al mundo animal. Entre la vegetación reducida a cenizas vagaba un conejo desorientado, mientras que una manada de caballos salvajes irrumpía en Vilar, desconcertados ante la aniquilación de su espacio vital. Por una vez, hombre y bestia consiguieron comprenderse a la perfección.